Se estrena comercialmente en Cine.Ar TV (el jueves 20 de agosto a las 22 y repite el sábado 22 de agosto en el mismo horario). A partir del 21 de agosto estará disponible en la plataforma Cine.Ar
También disponible en Netflix desde el 20 de agosto.

Un pasillo tenebroso, azulejado y oscuro, supone uno de los tantos recovecos de un hospital vaciado y lejano. Una figura en camisón, sale desde el fondo. Algunas manchas de sangre se dejan entrever en el piso. El comienzo de Crímenes de familia se planta como un thriller, donde el suspenso tiene que ver no solo con aquello que vemos sino con lo que suponemos. La película pide un espectador activo que sea capaz de reponer las escenas, de completar los vacíos, de preguntarse sobre aquello que está viendo y sobre todo, un espectador que se permita pensar en términos de dignidad y de ética.

Una familia acomodada despliega sus miserias y sus humillaciones en la penumbra de un amplio departamento con poca luz. Un padre que intenta débilmente rebelarse, un hijo mentiroso y abusador, una madre negadora conforman un trío unido no por el amor sino por el espanto.

Al igual que en Patrón, radiografía de un asesinato y en El hijo, películas anteriores del director Sebastián Schindel en Crímenes de familia se apuesta por una narración no lineal, quebrada con flashbacks que van iluminando las tantísimas zonas oscuras del relato. Una historia que a veces zigzaguea demasiado, que trabaja con varios temas en simultáneo pero que sin embargo no pierde el eje. Los temas como violencia de género, drogadicción, maternidades no deseadas, clasismos, sororidades femeninas, corrupción judicial se entremezclan en la película que lentamente se transforma en una película de juicio.

La variedad temática es en este caso variedad en los géneros, sin embargo Schindel logra aunar esos complejos tópicos en una puesta en escena rigurosa que acompaña cada situación de manera acorde. Los planos del pasillo con los que abre la película y se repiten con frecuencia le dan consistencia a un relato que parece bambolear; los escenarios – ese departamento laberíntico del barrio de Recoleta, esos tribunales asépticos, ese departamento descascarado del final- acompañan con coherencia los laberintos de la historia.

Una historia de terror y no solo porque se desarrolla como un thriller sino por aquello que cuenta, una historia doméstica con domésticas como protagonistas, apabulla por la violencia que genera ese relato donde la dignidad de las mujeres es lo que está en juego. La madre, la mucama y la nuera no son más que tres víctimas de un patriarcado donde el padre, el hijo, los abogados, los jueces violentan la intimidad de esas mujeres que no encuentran un lugar – ni físico ni simbólico- donde resguardarse. Finalmente, cuando esas horrendas verdades que los hombres detentan entran crisis, son ellas, las mujeres, las que alcanzarán cierto grado de justicia, cierto descanso; de ahí el final de la película. La nuera y la madre festejaran juntas el cumpleaños del nieto, en ese departamento un poco destartalado pero mucho más habitable y sensible, como el propio cuerpo –ahora más libre- de las protagonistas.

CRÍMENES DE FAMILIA
Crímenes de familia. Argentina, 2020.
Dirección: Sebastián Schindel. Intérpretes: Cecilia Roth, Miguel Angel Solá, Benjamín Amadeo, Sofía Gala Castiglione, Yanina Ávila, Paola Barrientos, Marcelo Subiotto, Diego Cremonesi y Claudio Martínez Bel. Guión: Sebastián Schindel y Pablo Del Teso. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Sebastián Escofet. Edición: Sebastián Schjaer. Dirección de arte: Daniel Gimelberg. Sonido: Ignacio Goyen y Federico Esquerro. Duración: 99 minutos.

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