El director Mariano Llinás (Balnearios, Historias extraordinarias, La flor) y la productora Agustina Llambi Campbell (Nacido y criado, Leonera y Carancho, de Pablo Trapero; La Rabia, de Albertina Carri; El Estudiante, La patota y La cordillera, de Santiago Mitre), salieron al cruce del nuevo reglamento del Festival de Mar del Plata, que en relación a la Competencia Argentina especifica que solo las podrán participar “las películas declaradas de interés para el Incaa en los términos de la normativa vigente”.

Llinás publicó una nota al respecto en el blog Revista de Cine Web bajo el título “Un ataque al cine independiente”, mientras Llambi Campbell escribió en la red social Facebook.

A continuación, los textos de ambos:

agosto 26, 2020

UN ATAQUE AL CINE INDEPENDIENTE – MARIANO LLINÁS

Hace algunos días, en el marco de los debates que mantenemos desde estas páginas con otros actores del quehacer cinematográfico, escribí las siguientes líneas:

Salvo las conquistas logradas por las asociaciones de documentalistas (sin duda el hecho más gravitante de la política cinematográfica de la década que acaba de terminar, y que obedece menos a un cambio de rumbo estatal que a una concesión a un grupo cuya intensidad en la lucha debió haberse vuelto para el INCAA excesivamente incómodo), el Instituto atravesó las dos décadas del siglo como si el Cine independiente no existiera. Ni la más mínima voluntad de reforma, ni el menor interés en hacerse preguntas.

El texto estaba lejos de tener un ánimo acusador, sino que intentaba llamar la atención de quienes acaso no hubieran participado en su momento de aquellas discusiones sobre cómo era que se había llegado a la situación actual, en la que dos formas de hacer cine diferentes (la del INCAA y la Independiente) coexisten en un alarmante desconocimiento mutuo. El ánimo de esa pequeña historia era –hasta donde entiendo- reconciliatorio. De hecho, terminaba con la siguiente, velada expresión de deseos.

Acaso el actual Presidente del INCAA, que ciertamente sabe lo que es hacer una pelicula, pueda acabar con esa cadena de errores y ninguneos.

Hoy, el recientemente difundido reglamento del Festival de Mar del Plata arrasa con esa pequeña esperanza conciliatoria. Allí se lee que en la Competencia Argentina, sólo podrán participar films declarados de interés por el INCAA. Es decir, excluye de una de las dos mayores bocas de exhibición del films independientes que hay en el país precisamente a las películas independientes, a aquellas que han sido hechas de maneras artesanales, por fuera de los mecanismos de promoción industrial y que no cuentan para su exhibición con otro mecanismo que la visibilidad que ese tipo de acontecimientos pueden proveerles. El hecho, de un nivel de discriminación y de restricción sin precedentes, debe ser considerado como un abierto gesto de hostilidad a la producción disidente, y a aquella que ha sido realizada con bajos recursos. Ni Coscia (que con sus normativas a favor de las asociaciones de productores aniquiló el Nuevo Cine Argentino) ni Alvarez (que profundizó ese cerco industrialista) ni la Intervención de Macri (que convirtió el Instituto en escenario de una serie de herméticas purgas y que prohibió los discursos en las ceremonias de premiación para evitar los silbidos opositores) se habían atrevido a tanto.

Es difícil imaginar el origen de una medida de tanta violencia: acaso se deba al simple atropello e, incluso, haya tiempo para una saludable marcha atrás. Tampoco resulta claro a quién beneficia este Golpe. Ciertamente no al Festival ( basta revisar sus últimas ediciones para comprender que su prestigio creciente se debió en gran parte a la mezcla de films sin importar sus formas de producción), ni a su directora Barrionuevo (quien gracias a esa política abierta puso al Festival en la agenda internacional, y a quien este daño parece dedicado) ni al Cine Argentino en general: La censura nunca ha sido un buen camino para el desarrollo de ninguna cinematografía. ¿Tan grande es la presión de las añejas corporaciones cinematográficas para empujar al nuevo Director a entrar en escena con semejante muestra de enloquecido sectarismo?

El texto de Agustina Llambi Campbell

Hola, busco alguien del Festival de Mar del Plata o del INCAA, que me confirme que las bases 2020 para la Competencia Argentina son falsas.

Busco que se desmienta que el Festival de Mar del Plata rechazaría películas como El Estudiante o Los Salvajes, rechazaría la filmografía entera de El Pampero Cine, de Matías Piñeiro, de tanta producción independiente que se realiza a lo largo y ancho del país, sin el apoyo del INCAA.

Busco que alguien niegue que para ser consideradas por el Festival de Mar del Plata, las películas argentinas tienen que someterse previamente, años antes, a un comité de pre-clasificación del INCAA.

Busco que alguien confirme, que buscar el carácter de “interés” del INCAA para un proyecto, es SOLO a los fines de ser beneficiados por los alcances de la ley de cine, y no un filtro para el festival más importante de Argentina.

Busco que alguien niegue, que “Las poetas visitan a Juana Bignozzi” que el año pasado ganó el Premio José Martínez Suárez al Mejor Director/a Argentino/a para Laura Citarella & Mercedes Halfon, no tendría lugar en la Competencia Argentina del 2020.

Y yo que pensaba que silenciar micrófonos era grave.

Esto supera todo lo conocido. Repudio total.

Cultura Nación, el INCAA y el Festival deberían recordar su historia, su misión y razón de ser.

Y la comunidad local e internacional debería abstenerse de participar de una edición del festival que atenta contra la pluralidad, la diversidad y la riqueza del cine argentino.

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