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Difícil hablar, escribir o describir aquello que niega ser nombrado o explicado. Lo que tenemos es una película pequeña, si uno pudiera medir los largometrajes con una balanza que contabiliza la cantidad de acciones que despliegan las narraciones. Sin embargo, la nueva película de Paulo Pécora (El sueño del perro, Marea baja, Amasekenalo) hace crecer un pensamiento gigante sobre lo innombrable. Pero ¿qué es lo que no se quiere nombrar? y, ¿qué implica el enunciado “lo que tenemos”?

Bueno, de “eso” se trata porque eso, que es lo que se supone que es lo que los personajes tienen, nunca termina de decirse. En un momento social en el que todo debe ser dicho, nombrado con un rótulo claro para disipar dudas sobre identidades de género, inclinación sexual y posiciones sobre los mandatos amorosos, Lo que tenemos no quiere jugar con la regla de los rotulados.

Tres amigos hacen un viaje a la costa argentina movidos por un supuesto plan que nunca se explicita del todo, pero en principio sabemos que hay trazadas algunas coordenadas que ordenarán la convivencia. Francisca y Malena, aparentemente en pareja, y Uriel, amigo de larga data de Malena y ahora de visita en Argentina. En un comienzo, es claro que Malena opera como la bisagra afectiva del triángulo pero Lo que tenemos no es una historia sobre un trío, ni siquiera sobre el poliamor -tema candente al momento de la producción de esta película-. Podríamos hipotetizar que Lo que tenemos trata sobre la confrontación entre los mandatos morales sobre el amor y las parejas y, por otro lado, el discurso que construyen los defensores del poliamor. Algunas lecturas que se hicieron de esta historia en 2017, apelaban a la búsqueda de nuevas reglas sobre la vida afectiva, sobre nuevas formas de relaciones entre los individuos. Puede ser una opción, por supuesto, pero considerando la insistencia de la narración en el no decir, en la dificultad para dialogar sobre los conflictos que acontecen entre ellos, podría sostenerse que Lo que tenemos no pretende la construcción de reglas nuevas, más bien parece afirmar que sobre los aspectos amorosos no rige la norma acabada y que los afectos nunca se disciplinan del todo.

Aquello -lo que tenemos al que alude el título- que no puede ser dicho por sus protagonistas es enunciado por Roland Barthes en los pasajes de Fragmentos de un discurso amoroso que Uriel lee en la playa. En esa descripción de los infinitos pliegues que tiene la existencia amorosa, en la cantidad de accidentes a la que nos enfrenta, ¿tiene algún sentido sostener que el problema es la monogamia y que la solución es el poliamor? Dudo que la propuesta de este proyecto haya sido esta y, sin embargo, casi todas las críticas apuntan sus cañones a esta construcción. Es cierto que podemos presenciar una postura de apertura en muchas situaciones en la que los tres protagonistas intentan empujar un poco los límites de lo esperable. Pero también vemos conflictos, sentimientos contradictorios, celos, abandono y desilusión. Frente al conflicto, Uriel propone nuevas reglas y Malena dice “eso sería ideal” pero las escenas muestran que hay momentos en los que los planes resultan pero otros en los que sus efectos no pueden medirse. La idea de Uriel es ideal pero el amor no siempre es sumiso a los ideales, porque si el poliamor responde a un ideal, entonces también es un mandato a seguir y queda atrapado en la misma lógica que la norma monógama. Este es el conflicto que relata Lo que tenemos y de ninguna manera, la adscripción ciega a toda alternativa de la vida en pareja construida de a dos.

Por último, podríamos señalar que los diálogos claramente parecen desarrollarse en simultáneo al registro de las escenas. Esto le da cierta desprolijidad y espontaneidad que tal vez, en este caso, refuerzan la convicción de no reglar las relaciones al tiempo que colocan a la acción improvisada en un rol protagónico.

LO QUE TENEMOS
Lo que tenemos. Argentina, 2017.
Dirección: Paula Pécora. Intérpretes: Mónica Lairana, Alberto Rojas Apel, Maricel Santín. Guión: Alberto Rojas Apel, Maricel Santín, Mónica Lairana, Paulo Pécora. Montaje: Núbia Campos Vieira, Paulo Pécora. Diseño de sonido: Germán Chiodi. Dirección de fotografía: Paulo Pécora. Producción: Alberto Rojas Apel, Maricel Santín, Mónica Lairana, Paulo Pécora, 996 Films. Productor asociado: Río abajo. Duración: 67 minutos.

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