Disponible en Puentes de Cine, la plataforma de la Asociación de Directores de Cine, PCI .

La ópera prima de la realizadora chilena Karin Cuyul construye una trama documental donde, desde la propia subjetividad, se reconstruye sucesos traumáticos que atañen al fin de la dictadura chilena y la tardía emergencia de la democracia. Pero Historia de mi nombre, no teje su relato alrededor de la historia de Chile, sino que lo hace alrededor de la construcción de la identidad de la directora, atravesando un sinfín de fragmentos de recuerdos, archivos dispersos, entrevistas a sus familiares y el interrogante alrededor de la figura de Karin Eitel, prisionera de guerra durante la dictadura.

Lo único que la realizadora sabe de su alterego, es que su interrogatorio fue televisado a fines de la década del 80 en un horario prime time y que es el motivo por el cual sus padres le adjudicaron el nombre de Karin. Desde este punto, la directora realiza un periplo cuyo trayecto se parece más al armado de un rompecabezas de piezas rotas que a un camino con un comienzo y final claro.

Imágenes de Antofagasta, Agoní, Queilén, todos espacios en los cuales Karin Cuyul ha transitado en su infancia, son acompañados por una voz que narra sucesos que signaron el pasado: el incendio del hogar, el encuentro con el padre de Karin Eitel, la relación con sus padres y la escuela, etc. En esta reconstrucción se hace difícil distinguir el recuerdo real de la construcción de una memoria aprehendida. Por ello, a pesar de rozar lo histórico, el documental es un relato sobre la construcción de la identidad, la subjetividad y la memoria individual. ¿Cómo y por qué recordamos aquello que duerme en la memoria? ¿Cómo opera esa memoria involuntaria que se impone con un recuerdo que no sabíamos que teníamos? Y, ¿qué tiene que ver todo esto con saber quiénes somos? Pero habíamos comenzado diciendo que en este documental también se reconstruyen sucesos relativos a la última dictadura. Y así es, ya que la manera en que esa representación de lo particular cobra vida -¿qué relación hay entre Karin Cuyul y Karin Eitel?-, lo general e histórico se impone y se hace evidente que nos atraviesa y nos constituye.

Uno mira este documental y se pregunta ¿para qué filmar, documentar lo personal? En un punto, la pregunta de la madre, al ser entrevistada, es similar: ¿qué espera encontrar su hija removiendo todo aquello del pasado? Historia de mi nombre apunta a rescatar la memoria entendiendo al flujo de la vida como algo que está permanentemente acechado por la idea de la desaparición, aunque también resistiendo a ese acecho. Todo desaparece dice la realizadora de manera recurrente: la casa arrasada por el fuego, las construcciones en ruinas, la figura de su abuela a la lejanía, las imágenes en la memoria, las fotos, los pueblos extinguidos por tsunamis, terremotos o procesos sociales. El flujo es ese, siempre. Queda en cada uno resistir el asedio del olvido o abandonarse al placer de la distracción.

HISTORIA DE MI NOMBRE
Historia de mi nombre. Chile, 2018.
Dirección y guión: Karin Cuyul. Producción: Joséphine Schroeder, Karin Cuyul, Dominga Sotomayor, Ana Alice de Morais. Montaje: Nicolás Tabilo. Dirección de sonido: Roberto Collío. Dirección de fotografía: Felipe Bello.

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