“All That Jazz” / “All That Jazz”, de Bob Fosse (1979)
En los tiempos que le dejaba el rodaje de Lenny con Dustin Hoffman y la puesta en escena para Broadway de Chicago, Bob Fosse se concentró en escribir un guión que hablara de sí mismo y de entregar la vida al mundo del espectáculo. Roy Scheider es Joe Gideon, el director que literalmente deja la vida por su arte. Es egocéntrico, despótico, mujeriego, fumador y toma drogas para levantarse y para dormirse.

Mientras trata de terminar la película y de armar la obra de teatro, empieza a tener problemas de salud y la película se va desarrollando, mientras Gideon le revela a la muerte (Jessica Lange), diferentes alternativas de su existencia y sus ideas sobre el arte.

Un musical que muchos comparan con 8 1/2 de Federico Fellini y que marcó hasta donde podía llegar el musical si se lo proponía.

“Cantando bajo la lluvia” / “Singin’ in the Rain”, de Gene Kelly y Stanley Donen (1954)
Don Lockwood (Gene Kelly) es una estrella de Hollywood. Estamos en los años del cine mudo y las películas de Don se repiten hasta el infinito, hay un romance, hay aventuras y hay piruetas. El público no necesita más que eso de las películas de Don y de Lina Lamont (Jean Hagen), la actriz que se repite en todas las películas. Pero llega el cambio a través del sonido, se anuncia que uno de los estudios está filmando El cantor de jazz y el mundo de Lockwood se empieza a tambalear cuando el cine sonoro resulta un éxito y el estudio para el que trabaja decide tomar el nuevo sistema. Pero surgen varios problemas. Hay que aprender cómo se usa y algunas voces no son aptas para ser escuchadas. Lockwood junto a su amigo Cosmo Brown (Donald O´Connor) inventan una manera de salvar la película que están haciendo, metiéndole canciones, números musicales y claro, aparece Kathy Selden (Debbie Reynolds).

Cantando bajo la lluvia no es solo un gran musical sino que hay quien le agrega una lectura política, ya que mientras se rodaba también se desarrollaba la cacería de comunistas organizada por el senador Joseph McCarthy sobre la industria de Hollywood y Gene Kelly era uno de los opositores a todo ese clima. La película era al fin y al cabo una respuesta al miedo que se vivía, la lluvia era el McCarthismo y Kelly decía ‘está todo mal’ pero sigamos adelante.

“Fiebre de sábado por la noche”, de John Badham (1977)
Tony Manero (John Travolta) es un joven italo-americano que trabaja como empleado de una ferretería que sueña con salir del barrio y ve una forma de hacerlo a través de un concurso de baile, que se está por realizar en un boliche de los que el suele visitar los sábados a la noche. Tony vive con su familia, en un pequeño departamento y tiene un hermano que está por ser cura. También cuenta con una banda de amigos que comparten el día día de unos Estados Unidos que apenas está saliendo del trauma de la guerra de Vietnam y de lo de Nixon con el caso Watergate.

Por esas cosas de la vida en la Argentina la película cayó en la grieta de la época, porque se estrenó en plena dictadura militar cuando el mundo de los boliches y los sábados por la noche era un territorio que partía aguas entre la gente de la noche y los rockeros de la época. Para cierta parte del público la película se convirtió en algo atacable sin necesidad de verla y de hecho la revista contracultura del momento le regaló una tapa con una foto de Travolta y un tomatazo estrellado en su cara. Una tapa histórica y acertada pero también injusta, con un relato que tocaba temas complicados como el aborto, el suicidio y el vacío de esa juventud americana de la época. Ah,Tony Manero tenía un póster en su habitación de Rocky, elRocky de la primera película, el antihéroe.

“Amor sin barreras” / “West Side Story”, de Robert Wise y Jerome Robbins (1961)
Estrenada en 1956, West Side Story se transformó en un éxito instantáneo en Broadway y rápidamente pasó a la pantalla grande. Cuando uno repasa el elenco descubre que la única que sobresalió con el tiempo fue Natalie Wood, que pasó de estrella infantil a ícono adolescente y terminó siendo una estrella adulta hasta el momento del accidente que le costo la vida.

La historia es ni más ni menos que la de Romeo y Julieta pero en Nueva York y en ese presente. Hay dos bandas callejeras una es la de los latinos y otra la de los “europeos” o “blancos”. Uno de los Jets (los yankees) se enamora de María (Natalie Wood), que es latina y el drama se desencadena.

Se viene la remake dirigida nada menos que por Steven Spielberg, así que vale la pena ver la original antes de que llegue la nueva.

“Moulin Rouge”, de Baz Luhrmann (2001)
Hacia 2001 los musicales eran una antigüedad, así que era hora de patear el tablero, Baz Lurhmann lo logró con este pastiche pop, que al momento de su estreno generó un gran debate.

Ubicada en los comienzos del SXX, la película cuenta la historia de la relación de Christian (Ewan McGregor) que es un bohemio típico del París de Toulouse Lautrec y Satine (Nicole Kidman), la estrella del Mouline Rouge donde pasa de todo.

Con estilo desenfrenadamente pop, la película logra un vértigo arrollador para cualquiera que se siente frente a la pantalla. Moulin Rouge tiene además una banda de sonido que combina desde Police y David Bowie hasta al mismísimo Mariano Mores.

Al lado de Cats, esta película es El ciudadano y comparada con las versiones de las obras de Broadway trasladadas al cine, tiene la gran virtud de estar pensada como un espectáculo cinematográfico, lo que no es poco.

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