Disponible en Netflix.

La búsqueda de la verdad, la obsesión por obtener justicia, la pasión que supera cualquier cosa, de todo eso trata Vilas: Serás lo que debas ser o no serás nada, de todo eso y de la carrera de Guillermo Vilas por supuesto.

Vilas fue durante varias temporadas uno de los animadores de la escena del tenis mundial. Desde 1974 en adelante el tenista marplatense se volvió una figura habitual de los diarios y las revistas. Desde unos años antes en la Argentina su nombre era reconocido, pero a partir de los triunfos internacionales su figura dejó de ser local y con el tiempo saltó del ámbito deportivo para ser una figura del jet set de la época. Durante años Vilas, Connors y Borg se enfrentaron en distintos torneos y algunos de sus partidos fueron épicos. Pero Vila nunca logró que la ATP (el organismo que maneja el mundo del tenis) lo reconociera como número uno. El año 1975 fue un año clave de la carrera de Vilas, jugó todo y ganó el doble de partidos que sus dos principales adversarios. Esa faena que debería haber alcanzado para ser reconocido como número no fue reconocida y ya en aquellos días Vilas presentó su queja pero la vida y los torneos siguieron pasando hasta llegar al año 1977 que fue un año fundamental para el tenis. Incluso los tenistas que hoy nos deslumbran, hablan de esa temporada como un año histórico en el que Borg, Vilas y Connors se sacaron chispas.

Varias décadas después de todo aquello, el periodista Eduardo Puppo se encontró con datos y señales que le hicieron pensar que se había cometido una injusticia con Vilas pero lo que terminó de convencerlo fue la decisión de la ATP de reconocerle a una tenista australiana el puesto número uno en el ranking 35 años después. El fallo de aquella decisión decía que lamentaban que por la forma de cargar los datos de aquellos años se les hubieran pasado campeonatos jugados por la tenista. Con ese antecedente, Puppo decidió realizar una investigación para ver si se podía subsanar aquella injusticia que se había cometido con Guillermo Vilas allá por la década de los ´70. Lo que empezó como una investigación personal complicada ya que había que rastrear documentos de la era análogica, sumar los puntos, sacar promedios y meterse de lleno en algo que empezó a consumirlo y que al poco tiempo tenía plegada a su esposa en el trabajo de cargar los datos. A todo esto Puppo nunca había hablado del tema con Vilas, el objeto de su cruzada, para no crear falsas expectativas. Casi seis años después y con varias pilas de planillas apiladas, la familia Puppo ya ni podía recibir visitas porque su casa estaba repleta de cajas con papeles, un día Puppo descubrió que sus cálculos estaban. Seis años tirados a la basura pero su esposa decidió buscar ayuda, alguien que manejara números y estadísticas además de saber de tenis. La búsqueda hecha a través de las redes terminó en un nerd de apellido rumano que se interesó por el caso. Si Vilas que era argentino le había encargado la dirección de su carrera a Tiriac, que era rumano, ahora el historiador de la carrera de Vilas iba a confiar en un nerd de ese país para intentar el reconocimiento de aquella carrera que seguía esperando la atención de la organización que guía los destinos del tenis mundial.

A partir de ese momento Puppo decide contarle a Vilas lo que estaban haciendo y el documental se vuelve algo distinto, porque además de mostrar los detalles de la carrera deportiva del hombre que impuso al tenis como un deporte popular en nuestro país, se vuelve el relato de la relación entre el investigador que pasa de ser fan a ser amigo de Vilas.

Acompañado de muy buen material de archivo y testimonios de protagonistas, el documental es un homenaje necesario a un monstruo del deporte que encaró todo aquello solo, con su raqueta y sus cuadernos escritos con letra abigarrada y diagramas sobre como entrar a la cancha, que por ahora seguirán siendo un secreto a pedido del propio Vilas que le entregó a Puppo buena parte de sus recuerdos de la carrera, le permitió escribir un libro y le dio esos cuadernos bajo palabra de que no los diera a conocer al menos por ahora.

El documental dirigido por Matías Gueiburt es una belleza que se las arregla para mostrar al Vilas que los que fuimos contemporáneos a su época conocíamos bastante, aunque nunca haya hablado demasiado de Woodstock, Hendrix o Krishnamurti, todos lo vimos trabajar en algún momento con Vilas y sabíamos de sus contactos con algunos de los stones.

Vilas perteneció a una generación única y eso también se ve en este documental que lo muestra en su esplendor y también lo muestra en su estado de salud actual. Un número uno que encontró un justiciero que se metió en una lucha quijotesca y de resultado difícil de vaticinar, esa clase de luchas que vale la pena encarar.

VILAS: SERÁS LO QUE DEBAS SER O NO SERÁS NADA
Vilas: Serás lo que debas ser o no serás nada. Argentina, 2020.
Dirección: Matías Gueilburt. Guion: Nicolas Gueilburt, Matías Gueilburt y Gianfranco Quattrini. Investigación y protagonista: Eduardo Puppo. Entrevistados: Rafael Nadal, Roger Federer, Mats Wilander, Boris Becker, Rod Laver, Björn Borg, Gabriela Sabatini, Ion Tiriac, Richard Evans, Christopher Clarey, Peter Bodo, Marian Ciulpan, Adrian Sautu de la Riestra y María Luz Marín. Duración: 94 minutos.

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