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Rodada en 2018 en Rajastán, India, Hermanas de los árboles constituye un documental sorprendente, no solo por sus bellas imágenes sino por la historia de sus protagonistas y su comunidad.

India es un país tan grande como sorprendente, culturas y rituales milenarios siguen siendo la joya exotista de occidente, lo que este documental nos permite es acercarnos a un drama universal y cotidiano; la falta de oportunidades productos de los crímenes paulatinos y silenciosos del colonialismo occidental.

El testimonio versa sobre la comunidad del pueblo Piplantri, al noroeste de India, donde un proyecto encabezado por el alcalde del pueblo impulsa y mantiene el ritual de plantar 111 árboles con cada nacimiento de una niña. La finalidad principal de dicho proyecto se comprende con el dramático testimonio de los entrevistados, el infanticidio de las niñas es una práctica común en la comunidad ante la imposibilidad de solventar la crianza y pago de la dote en el matrimonio.

La edición de los testimonios nos da perspectivas y relatos sumamente intimistas sobre el tema. Lo que no se nombra, pero si se muestra, es la continua e incesante labor de la cantera de mármol ubicada en el seno mismo de Piplantri. Esta industria de explotación avanza no solo sobre el entorno natural, sino también sobre la ciudad y las casas de sus habitantes. No resulta muy arriesgado decir que seguramente su explotación responda a capitales trasnacionales y que en el avance sobre el territorio de Piplantri se ha consolidado como la única y principal fuente de ingresos de dicha comunidad.

Como el colonialismo es la ocupación de tierras, y de culturas, resulta necesario poder profundizar el concepto de “dote” tratado en el documental. El señalamiento de esta tradición como causa del conflicto retratado resulta una vía simplista y perjudicial que arroja el visionado hacia la conformidad del prejuicio occidental. El sistema de castas, de la India precolonial, contemplaba la “dote” únicamente en la casta superior, la casta inferior y rural realizaba rituales de ofrendas mutuas debido a que tanto la mujer como el hombre desempeñaban trabajos de relevancia. La economía precapitalista India estaba basaba, en gran medida en el trabajo en la tierra de forma comunitaria, como también oficios ancestrales de producción textil entre otros, allí las mujeres desempeñaban funciones importantes en todas las esferas de la vida social.

La política pirata británica arruinó la economía rural y familiar india, la mercantilización total de sus territorios desplazó a las mujeres de sus roles productivos instalando, paulatinamente, la noción de irrelevancia en sus trabajos. La privatización de la tierras familiares y comunales desvinculo a la población de sus hábitos y rituales terruños. Sumado a ello la pérdida de identidad de la casta inferior rural buscó absorber costumbres, estilos de vida y legados culturales de la casta superior, mucho más coherentes con los sistemas de valores capitalistas que el colonizador instauró y los independentistas siguieron profundizando.

La iniciativa de la comunidad de Piplantri no erradica la “dote patriarcal”, la canaliza por vías comunitarias y la vincula con su territorio, mostrando ser una vía de empoderamiento colectivo que retoma las lógicas productivas de sus antepasados, entendiendo la importancia del trabajo conjunto y el respeto a su tierra y costumbres.

HERMANAS DE LOS ARBOLES
Hermanas de los árboles. Argentina / India, 2019.
Dirección y guión: Camila Menéndez y Lucas Peñafort. Participan: Kali Devi Paliwal, Nikita Paliwal, Bhawari Paliwal, Shyam Sunder Paliwal
Fotografía: Camila Menéndez. Montaje: Santiago Estévez, Camila Menéndez. Música: Chandan Singh, Shula Ram, Kishan Singh, Banshi Lal Paliwal, Lalu Ram Bheel, Laxman Bheel. Distribuidora: Punctum Sales. Duración: 86 minutos.

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