Disponible en Netflix.

El regreso de Sophia Loren al cine con 86 años es un acontecimiento y vuelve como protagonista de una película filmada en plena pandemia. La última vez que se la vio fue para una presencia mínima en la lastimosa versión cinematográfica de Nine que dirigió Rob Marshall. La gran estrella italiana se puso bajo las órdenes de Eduardo Ponti, su hijo, para contar una historia al viejo estilo, una película de relaciones humanas que reúne a una mujer anciana que sobrevivió a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial con un niño negro que llegó a Italia con sus padres pero que terminó en la calle y bajo el cuidado de un médico que se hace cargo de él, pero que apenas puede manejarlo.

En el comienzo de La vida ante sí, Madame Rosa (Sophía Loren) es asaltada por Momo (Ibrahim Gueye), en el robo la anciana queda tirada en un mercado y el pequeño ladrón se lleva el botín. El doctor Coen reconoce los objetos robados y obliga a Momo a que le pida disculpas a la mujer y de paso negocia con ella una tenencia del niño a cambio de una suma mensual, porque Madame Rosa fue prostituta y cuando dejó esa ocupación se dedicó a cuidar de los hijos de las prostitutas más jóvenes.

Momo es un sobreviviente nato y utiliza el techo de la anciana para tener un lugar donde vivir mientras sigue su vida en la calle. La relación de Momo con el resto del mundo es pésima, el chico es rebelde y odia a su entorno pero a la vez le va tomando el gusto a tener plata fácil en su rol de dealer exitoso. La relación entre Madame Rosa y Momo avanza hasta una cierta confianza, pero otros de los adultos que interactúan con él le sirven de modelos alternativos a la vida de traficante.

Todo está servido para el melodrama y este se desencadena cuando la anciana comienza a tener eventos de “ausencias” o alucinaciones. El camino del deterioro de la mujer es inevitable y va a hacer que Momo tenga que tomar decisiones.

Los puristas que conocen el libro sobre el que se basa la película están ofendidos porque dicen que cambiaron hasta el lugar en donde se desarrolla la historia y Madame Rosa en la novela es una mujer de casi 100 kilos, mientras que en la versión es nada manos que Sophia Loren que ya tiene sus años pero sigue siendo una mujer bella.

La vida ante sí no es una gran película y tiene diferentes fallas de guión que van desde una voz en off usada bastante discrecionalmente hasta el hecho de que un pibe que es una especie de demonio, sin dar ninguna muestra de transición se vuelve encantador y entiende que el crimen no paga. Pese a todas esa falencias, verla a Sophia Loren en acción vale la pena porque cada segundo de ella en la pantalla vale oro.

LA VIDA ANTE SÍ
La vita davanti a sé. Italia, 2020.
Dirección: Edoardo Ponti. Intérpretes: Sophia Loren, Ibrahima Gueye, Babak Karimi y Abril Zamora. Guion: Ugo Chiti y Edoardo Ponti, basado en el libro La vie devant soi, de Romain Gary. Fotografía: Angus Hudson. Música: Gabriel Yared. Edición: Jacopo Quadri. Duración: 94 minutos.

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