La hora de los hornos, Tangos. El exilio de Gardel, Sur y El viaje, están disponibles desde el 21 hasta el 29 de noviembre en la página del Festival de Mar del Plata.

Las imágenes potentes de La hora de los hornos vuelven a poner sobre el tapete problemas que todavía subsisten en la sociedad argentina y lo que cambió es en todo caso es la percepción sobre la “lucha armada” como una forma más de alcanzar la liberación. Desde el hoy pensar en quienes veían esa película de manera clandestina o llevado los rollos a las villas o a un sindicato es estremecedor. Todavía hay cosas pendientes, por supuesto, pero Fernando “Pino” Solanas Solanas como creador y hombre de la cultura nunca dejó de mostrar los temas que incomodaban. Desde aquellos días en que Perón estaba exiliado y prohibido al punto de que solamente por nombrarlo se podía ir preso y su partido no podía participar de las elecciones, que obviamente terminaban alumbrando gobiernos débiles que si se querían sacar el poder militar de encima, terminaban siendo depuestos por el único partido permitido entre 1955 y 1973, el partido militar.

“La hora de los hornos”- Parte 1: Neocolonialismo y violencia (1968)

Solanas fue director de publicidad, uno de los mejores en ese rubro, y cuando parecía haberlo hecho todo y tocar un techo, abandonó la actividad para empezar una carrera como cineasta comprometido con la liberación y junto a Octavio Gettino, se pusieron a trabajar para poner al cine en función de lucha contra la opresión. Y también fueron los responsables de filmar a Juan Domingo Perón en el exilio de Puerta de Hierro en España.

Después de aquel momento único que derivó en el regreso del líder y la tragedia que se desató en la la Argentina, Solanas fue protagonista, sufrió el exilio y se encargó de canalizar las denuncias contra la dictadura, dispuesta a masacrar a los opositores.

Tangos, el exilio de Gardel (1985)

Después del regreso Solanas retomó su carrera con películas muy personales que podían ser un musical como Tangos, el exilio de Gardel o como en Sur, donde brindaba una mirada melancólica por lo que pasó. Pero por supuesto que no se quedó en eso y en El viaje, aplicó una mirada irónica sobre el gobierno de Carlos Saúl Menem.

De su actividad como político muchos tendrán críticas por ciertas alianzas variopintas, pero aún cambiando de socios su prédica siempre estuvo de un mismo lado y se aplicó a cuestiones que le eran cercanas y polémicas. Incluso dejó para la posteridad su participación a favor del placer y del amor cuando el tema que se trataba era el del aborto.

Sur (1988)

Si su actividad política se prestaba al debate su actividad como documentalista fue siempre valorada. Solanas dejó registro de lo que pasó en nuestro país mostrando a los pueblos diezmados por los negocios agrotóxicos en Viaje a los pueblos fumigados, los horrores de la minería Tierra sublevada. Oro impuro y en La próxima estación, la devastación del sistema ferroviario que los años de democracia no pudieron revertir.

El viaje (1990)

Fernando “Pino” Solanas fue una de las más importantes figuras de la cultura y un activista político que agitó la inteligencia de los argentinos y eso es algo que sin dudas se va a extrañar.

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