Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 21 hasta el 23 de noviembre.

Este segundo largometraje de los mellizos Boukherma, que oportunamente fue elegido para la Competencia Oficial del Festival de Cannes, es una rara avis que fusiona el género fantástico, con la figura de los licántropos, y el drama realista. Teddy está ambientada en los pirineos franceses y un pequeño poblado; escenario inusual para una historia de un hombre lobo.

Teddy Pruvost es un joven de 19 años que vive en una comunidad pequeña de la campiña francesa. Un día se lanza al bosque inquieto por unos ruidos extraños y es atacado por una criatura a la que no puede describir con exactitud a la policía. A los pocos días, raros síntomas se apoderan de él: sueña que se come el dedo gordo del pie de su anciana tía, cambia su desayuno de cereales por puras proteínas, apesta, le crecen pelos en lugares inusuales y su comportamiento se torna entre errático y agresivo. ¿Ya viste esta película? Crees que sí, pero estos no son todos los elementos que están en juego en Teddy.

También podemos decir que la película de los hermanos Boukherma trata sobre un joven huérfano que vive con su anciana tía y un desequilibrado mental. Ha abandonado sus estudios a corta edad y está profundamente enamorado de Rebeca, una joven de la localidad que está terminando sus estudios secundarios, tiene proyectos futuros, además de una relación amorosa con Teddy. Desde la primera escena, en la que se conmemora a los pobladores que, entre 1939 y 1945, dieron la vida por la Patria, queda claro que Teddy es casi un forastero en su propia tierra. No tiene estudios, no tiene una tierra para labrar, no tiene herencia y no pudo conseguir el trabajo para el que se había postulado. En vez de ocupar el puesto en una cadena de comida rápida, consiguió trabajo como masajista en un spa, luego de haber sido entrenado por la dueña del lugar. Sufre de acoso sexual por parte de su jefa y la zanja de clase resulta muy pronunciada en relación a los compañeros y amigos de Rebeca.

De alguna manera, los Boukherma se las ingeniaron para cruzar estos dos géneros de manera exitosa, al tiempo que agregan elementos de comedia y algún toque que nos recuerda el final de Carrie (1976) de Brian De Palma. Algo de mérito también hay que otorgárselo a la impecable actuación de Anthony Bajon, quien en 2018 ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín por su actuación en La Prière de Cedric Kahn. Sin duda, la fluctuación entre las miserias de un personaje que parece salido de una película de otros hemanos, los Dardenne y la transformación animal, que pugna por devorar una oveja, no deber ser nada fácil.

Debido a la impronta del realismo, en Teddy no hay fuertes dilemas morales como el que se juega por ejemplo en Un hombre lobo americano en Londres (1981) de John Landis, que en la actualidad es considerada una película de culto. De todas maneras, se percibe una suerte de batalla de géneros y en donde, hacia el final, el drama se funde con lo fantástico. Una experiencia cinematográfica interesante para los (no) fanáticos de los licántropos.

TEDDY
De Ludovic y Zoran Boukherma (Francia, 2020. 89 minutos)

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