Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 22 hasta el 24 de noviembre.

Eugène Green es un director de nacionalidad francesa nacido en Estados Unidos, que en algún momento de su vida fue cooptado por la cultura vasca y esa fascinación es el origen de esta película basada en una leyenda del país vasco. El relato está hablado en euskera y sin dudas es una rareza.

La diosa Mari se le aparece a un humano y pasa la noche con él. Al irse le avisa que ningún humano puede conocerla y seguir con vida – macanuda la diosa-, pero que a cambio tendrá dos hijos divinos. Mari tenía razón porque el cristiano que pasó la noche con ella no vive para contarlo y ella da a luz a dos hermanos nacidos con minutos de diferencia. Pocos años después, la diosa se la apersona al mismísimo demonio y le dice que ella no tiene instinto de madre, así que le deja a los pibes y desaparece. El diablo adopta a los vástagos de la diosa pero pone una cláusula según la cual solo uno va a poder seguir con él una vez pasada cierta edad. Cumplido el plazo, Atarrabi y Mikelats tiran una moneda para ver a quien le toca  y es Atarrabi el que tiene que irse del territorio de Satanás. A partir de ahí la película divide el relato entre las distintas vivencias de ambos hermanos, Atarrabi se va para meterse en un convento, pero se ve que en la mitología vasca todos son bastante taimados y el superior del convento lo llama aparte y le dice que no lo pueden aceptar como monje porque no tiene sombra. se ve que entre los idas y vueltas de su estadía con el diablo perdió la sombra. El pobre Atarrabi trata de negociar pero no hay arreglo posible, así que le dan casa y comida pero va a tener que ser el contacto del convento con el mundo exterior. 

Con un estilo bien lejano al naturalismo y con toques de humor, como el de mostrar un diablo que usa traje rojo y escucha rap porque parece que pasó por una escuela de negocios en Nueva York, la película se atreve con temas que van desde el libre albedrío y la santidad hasta la muerte y la trascendencia del espíritu. No es un plato para todos, pero se supone que si a uno le gustan los festivales de cine busca algo más que milanesa con papas fritas que es lo que come habitualmente.

ATARRABI ET MIKELATS 
De Ugene Green (Bélgica/Francia 2020. 122 minutos)

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