Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 22 hasta el 24 de noviembre.

El 29 de Junio de 1941 se produjo el Pogromo de Iasi, la más conocida matanza asentada sobre la población judía en Rumania durante la Segunda Guerra Mundial, una masacre cuyo número de víctimas se desconoce en su totalidad aunque los cálculos oscilan entre los ocho mil y doce mil muertos. El realizador rumano Radu Jude, quien ya había tratado el Holocausto en Rumania en su anterior documental The Dead Nation (2017) se asoció con el investigador Adrian Cioflâncã quien venía llevando adelante una investigación sobre este episodio. El rol de Cioflâncã fue lo suficientemente relevante como para ocupar el rol de codirector y su investigación titánica de diez años resultó en una película también titánica de casi tres horas.

Radu y Cioflâncã organizan una cantidad importante de información y deciden exponerla en una estructura relativamente simple. El documental está dividido en dos partes. En la primera, llamada Declaraciones y Testimonios, se agrupan los testimonios ordenando a las víctimas en orden alfabético. La foto de la víctima, su nombre y la lectura de la declaración de algún familiar o testigo de su arresto y muerte repitiendo este procedimiento de la A la Z. En algunos casos cuando no hay testimonio, va solo la foto en silencio. En otros, cuando no se sabe la identidad de la víctima, va solo la lectura con la pantalla en negro. Si bien cada caso es particular, algunas cosas se repiten de manera insistente en los múltiples relatos, la crueldad, el odio, la humillación, la deshumanización, la espantosa facilidad con que se administra la tortura y la muerte. Algunos relatos son más detallados, otros más escuetos, siempre atroces. Las cosas se exponen de manera sobria y seca, los realizadores no hacen ningún subrayado. Tampoco hace falta ya que el horror de lo relatado emerge solo. Son perturbadores y frecuentes los relatos de la participación no solo de los soldados alemanes o la policía rumana sino de la población civil que tomó parte activa y entusiasta en la matanza, algo que contó al final con una buena cuota de impunidad.

La segunda parte se llama Imágenes, y efectivamente se trata de las fotografias que se tomaron durante la matanza, algunas de ellas, como otras tantas que se conocen sobre el Holocausto, son explicitas en la exhibición de la muerte. La primera parte dura casi dos horas cuarenta, la segunda menos de 15 minutos, más que suficientes. The Exit of the Trains es un documental austero, riguroso, a veces abrumador e insoportable. Funciona en parte por acumulación, con la intención de que la sumatoria cruda de testimonios sirva para dar cuenta, aunque sea en parte, de la magnitud de los hechos relatados. En esa apuesta se corre también el peligro de agotar al espectador y hasta de ahuyentarlo ante algo que en su masividad puede ser difícilmente procesable. Jude y Cioflâncă probablemente conocen ese riesgo y lo asumen, confiando en la capacidad del espectador y porque además consideran que la información que están exponiendo es valiosa y es necesario darla a conocer.

THE EXIT OF THE TRAINS / IEȘIREA TRENURILOR DIN GARĂ
De Radu Jude y Adrian Cioflâncă (Rumania, 2020. 175 minutos)

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