Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 22 hasta el 24 de noviembre.

Vicenta vive en Guernica, dicen que nada es casualidad, territorio de humildes trabajadores. Trabaja limpiando casas ajenas, una tarea tan cotidiana como invisibilizada.

Darío Doria y su equipo toman una decisión arriesgada pero comprensible, trabajar la historia de Vicenta y su hija, un caso real y mediatizado durante 2006, sin actores de carne y hueso nos permite acercarnos a los hechos desde otras perspectivas. El uso de maquetas y muñecos de plastilina, creados con gran sensibilidad, se amalgaman fácilmente con la voz de Liliana Herrero como narradora.

Objetos y dinámicas propias de las narraciones infantiles, aquellas que se consolidan como los primeros recursos de trasmisión de valores educativos y culturales a los que nos encontramos expuestos. El uso de los muñecos logra despojar la puesta del realismo interpretativo propio del trabajo actoral, que suele distraernos o distanciarnos del fuerte mensaje que se está intentando trasmitir.

Vicenta es una propuesta contestaría, que nos trasmite con respeto y sensibilidad una historia dura, cruel, de desamparo y abandono tanto del Estado argentino, como de la comunidad, para con una madre humilde y su hija discapacitada. Historias cotidianas de vicisitudes y violencia institucional que son moneda corriente en pasillos de hospitales públicos y juzgados.

Una historia de lucha de persistente vigencia, porque nada, ni nadie, se interpondrá cuando un derecho manifiesta la necesidad del pueblo y Vicenta es la honrada expresión de ello.

VICENTA
De Darío Doria (Argentina 2020. 69 minutos)

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