Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 22 hasta el 24 de noviembre.

El film de Cristián Ponce es un objeto bastante extraño en el contexto del cine argentino, uno que se enmarca claramente en el cine de género, que incluso se nota hecho por un fan, pero que lo encara de una manera libre buscando un mundo propio. El universo en el que se ambienta la historia ya marca un extrañamiento, una ucronía menos preocupada por el “que hubiera pasado si” y más interesada en ofrecer un corrimiento de la realidad. Nos encontramos en unos 80 alternativos de una Argentina paralela gobernada por un personaje de oscuro pasado y vínculos misteriosos con una exitosa empresa, una entidad que esconde fines no declarados que se desarrollan no tanto en el campo conocido y previsible de la corrupción sino en el más sugestivo de las artes ocultas. Un programa político de televisión llamado “60 minutos antes de la medianoche” que remite en su puesta a Tiempo Nuevo u Hora Clave (aunque su nombre recuerda también a otro tristemente célebre programa de la época) emprende su última emisión con la promesa de revelaciones que involucran y comprometen al Presidente y su entorno. Refugiados en una casa, cuatro miembros del equipo de producción del programa supervisan su desarrollo y se guardan algunos recursos en caso de posibles eventualidades. 

En el programa las cosas no salen exactamente como se planeaban y todo se va saliendo de madre. Paralelamente el equipo de producción va haciendo nuevos y perturbadores descubrimientos y las cosas se ponen cada vez más bizarras. Ponce tira toda la carne al asador, mezcla subgéneros y recursos. Conspiranoia, magia negra, poderosas sectas en las sombras y hongos alucinógenos. Thriller político y terror urbano. Hay alguna imagen sacada del universo Lovecraft, algún guiño a la obra de la escritora Mariana Enriquez, pero sobre todo un cuestionamiento de la realidad que recuerda algunos planteos de Philip K. Dick. El relato transcurre durante la hora de programa, aunque los tiempos se estiran un poco. La película está filmada en blanco y negro de estilo intencionalmente retro aunque se permite introducir color y jugar con el formato de pantalla. 

No todo cierra y no todo se explica y tampoco hace falta. Lo importante es la experiencia y sumergirse en ese mundo paralelo donde las Malvinas son un promocionado destino turístico y Andrea del Boca fue protagonista de El exorcista, pero sobre todo donde buena parte de lo que damos por sentado podría ser una ilusión y si tiramos del hilo podríamos descubrir que, como decía la película de Bergman y una vieja tapa de Satiricón, el demonio nos gobierna. Se trata del primer largo de Ponce quien tiene entre otros antecedentes ser el creador de la serie de animación La Frecuencia Kirlian donde también jugaba con el horror mezclado con lo cotidiano en un contexto local. Historia de lo oculto nos mete en ese universo inquietante porque es a la vez reconocible y a la vez extraño (prácticamente la definición de lo siniestro) y confirma a Ponce como un autor a tener muy en cuenta.

HISTORIA DE LO OCULTO
De Cristian Ponce (Argentina, 2020, 82 minutos)

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