Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 23 hasta el 25 de noviembre.

Desde las costas de Galicia llegan vientos calientes y humorados, el Novo Cine Gallego es etiqueta compleja por lo múltiple, ambiguo e inasible de sus propuestas. Lúa Vermella no es la excepción, es una verdadera joya de sangre rubí.

Nuestras lenguas romances pueden compartir tonalidades, palabras y ritmos; lo que sí se evidencia es que la mixtura que le constituye, en boca de sus pobladores más antiguos, nos remonta a tiempos de atávica extrañeza. Esta es una de las más palpables características a las que no enfrentamos cuando la luna roja nos hipnotiza.

Una propuesta que de seguro desearíamos poder volver a ver en salas, ya que tanto su historia como la experiencia de verla atacan de lleno nuestros sentidos más primordiales. El oscuro espacio de la sala nos contiene, y Lois Patiño ha diseñado una verdadera experiencia inmersiva que modifica fuertemente la sensación del tiempo.

Pocas veces podemos decir, con tamaña certeza, que una propuesta cinematográfica se ajusta con tantos detalles, como Lúa Vermella lo hace, al realismo mágico. El paisaje y sus mutaciones nos marcan senderos de pensamientos y sensaciones. Excepto la vibrante naturaleza todo se muestra estático, un enigma o una maldición acechan un pequeño poblado. La metamorfosis es un motivo desarrollado en todos los lenguajes artísticos populares, esta propuesta actualiza nuestros vínculos con ello entregando una imbricada y generosa experiencia.

LÚA VERMELLA
De Lois Patiño (España 2020. 84 minutos)

Compartir