Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 23 hasta el 25 de noviembre.

Muchas veces la traza del neoliberalismo sobre los cuerpos es difícil de advertir. Los números de despidos, caída del empleo global y del poder de compra de los salarios, en el largo período liberal conservador, terminan perdidos en los papers académicos y disimulados en los análisis económicos de los organismos internacionales.

El cine francés ha tenido interesantes hitos sobre este tema. Recursos humanos y El empleo del tiempo de Laurent Cantet; Rosetta y Dos días, una noche de los hermanos Dardenne, o incluso la más reciente serie Recursos inhumanos con el protagónico del ex futbolista Eric Cantoná, son algunas de las más conocidas de estas producciones. La cita no es casual, el eje de Retiros (in)voluntarios son los casos de suicidios entre los trabajadores que fueron sometidos a diferentes formas de acoso laboral y despidos encubiertos producidos por la empresa France Telecom entre los años 2007 y 2011.

Sandra Gugliotta, partiendo del libro “La privatización de los cuerpos” de Damian Pierbattisti, propone una película viaje en el tiempo y el espacio. Los recorridos son una manera de tejer una trama más que de encadenar relatos. Esa es una de las fortalezas de la película.

Si comienza dando cuenta uno de los muchos suicidios de estos trabajadores de France Telecom en Francia, afirma que el germen original de esta película se funda en la experiencia personal a partir de la depresión que sufrió su propio padre, en la Argentina menemista, cuando fue despedido de su trabajo y despojado de su identidad como trabajador. Esa relación no solo sirve para comprender las políticas corporativas a nivel global, sino para aprehender el daño concreto, y muchas veces irreversible, que esas decisiones financieras tuvieron en la vida de las personas. Lo personal es político, como siempre.

La película avanza sobre aquello que las cifras no cuentan: el impacto en los cuerpos y las subjetividades de las políticas agresivas de esas grandes empresas, en un tiempo del que el mundo salió con una enorme concentración del capital y la riqueza. No fue sin una destrucción de las identidades, de las pertenencias comunitarias y del sentido de lo colectivo, que se produjo globalmente ese proceso.

Los suicidios de los trabajadores y ex trabajadores de France Telecom fueron noticia en el país durante un largo período. Recién en diciembre de 2019 la justicia dictó un fallo contra la empresa, aunque ahora está en proceso de apelación. En Argentina, donde Gugliotta también analiza a la luz de esta lógica los despidos luego de la privatización de Entel, ningún tribunal consideró que hubiera en las decisiones de la corporación una práctica sistemática que destruyó psíquica y moralmente a los trabajadores. Mientras tanto, cientos de miles de trabajadores perdieron sus empleos y la mayoría de ellos no pudo reinsertarse de modo sostenido en un camino laboral que reparase esa herida.

La película de Gugliotta pone el ojo en muchos de ellos y logra dar cuenta de algo que las cifras jamás expresan. La de la angustia, el dolor, el abandono y la pérdida de toda contención familiar o comunitaria. Las vidas que para muchos dejaron de importar. Como tampoco parecen importar sus muertes.

RETIROS (IN)VOLUNTARIOS
De Sandra Gugliotta (Argentina. 85 minutos)

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