Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 24 hasta el 26 de noviembre.

La desubicación es una clave para ingresar a esta comedia. Primero la pareja de Paco y Luisa, guiados por las aplicaciones satelitales, llegan –supuestamente- a su destino, pero se encuentran en realidad en un paraje desierto en medio de una ruta; luego le ocurre lo mismo a Gabino, hermano de Luisa. Finalmente todos llegarán al destino, la casa de los padres en un pueblo del interior mexicano. La entrada a mundos extraños, como el de esta comedia, muchas veces comienzan con estas confusiones. El humor está allí y se juega en esos pequeños desajustes entre lo que ocurre y lo esperable.

Aunque en Fauna se encadenan escenas que suenan arbitrarias, es justamente con esa suerte de delirio permanente que la película construye el universo de comedia, que carece de vértigo pero circula irrefrenable. La relación entre Paco y el padre de su novia, es un conjunto maravilloso de situaciones absurdas, donde la parquedad del padre y sus razones casi sin sentido, llevan la ficción al plano de lo delirante.

Pereda toma un dato de la realidad y con el produce un giro interesante. Francisco Barreiro, el actor que interpreta al Paco actor, actuó en la serie “Narcos”. Con ese papel y una escena real es que, recuperándolo en otra clave, construye una escena entre ridícula o patética, lo que funciona como régimen de esta comedia.

Y repentinamente, cuando la relación entre los hermanos en la casa paterna parece llevarnos a la realidad costumbrista, el director da un giro a un humor todavía más radical, afincado por momentos en la tradición surrealista. La película se transforma en el relato del libro que Gabino está leyendo y cuenta de un modo bastante extraño a su hermana. En ese relato el absurdo se multiplica, y el espectador percibe como la desubicación es casi una dislocación de la realidad. Los personajes de lo que parecía “el mundo real”, aparecen también aquí compartiendo algunos rasgos con los originales, sumando confusión entre los mundos posibles y paralelos.

Tal vez el desenlace de Fauna pueda sentirse como abrupta y la película como un relato inconcluso. Lo cierto que la película es un recorrido irracional entre mundos a los que protagonistas y personajes entran perdidos, porque son mundos a los que los GPS no saben llegar. El público deberá abandonarse entonces a la intuición andando, y sabiendo que allí, en esos mundo paralelos, las historias quedan siempre atrapadas.

FAUNA
De Nicolás Pereda (México, 70 minutos)

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