Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 24 hasta el 26 de noviembre.

Madre e hija, dos mujeres solas, antagónicas, pero irremediablemente complementarias con una historia llena de mentiras, ocultamientos y rencores recíprocos. Clota (Rita Cortese) y Stella (Valeria Lois) son las protagonistas de un universo pequeño en donde aparentemente no entra nadie, un ida y vuelta que contruyeron dificultosamente durante años, tan irrespirable como regenerativo.

Apenas comenzado, el relato muestra a Clota como una persona difícil y a Stella soportándola con angustia y también, intuyendo que la mimetización con su madre es casi irreversible. Lo que no muestra explícitamente Las siamesas ya está planteado en esos primeros minutos, no hace falta pasado, solo queda el presente para ver la conclusión. Dificultosamente ambas mujeres se ponen en marcha, van desde su casa a la terminal de ómnibus de Necochea, un mini desplazamiento en remise lleno de advertencias, pedidos, miedos y preguntas acuciantes de la madre hacia la hija. Y luego el colectivo semivacío, que va hacia un pueblo de la costa, en donde hay dos departamentos que heredó Stella de su padre, que hay que ver, evaluar, decidir qué hacer con ellos.

El colectivo arranca y el universo estrecho de Clota y Stella se comprime más, mucho más, así que entre exigencias, incomodidad, pedidos urgentes y la interacción acotada e incómoda con uno de los choferes (Sergio Prina, protagonista de El motoarrebatador), se va completando la información necesaria para entender el malestar que se sugirió en la casa, sumó grados en el remise y ya es un infierno en el primer piso del micro.

Como en buena parte de la obra de Paula Hernández (Los sonámbulos, Un amor, Lluvia, Familia Lugones), el tema son los vínculos familiares y las mujeres como disparadores del recorrido de todos los protagonistas de sus historias. Si en Los sonámbulos la tensión y el malestar estaban manejados de manera soberbia, en Las siamesas el timing de la puesta roza la perfección, con dos intérpretes extraordinarias como Rita Cortese y Valeria Lois -desde el primer minuto es un placer verlas interactuar y el abanico de recursos dramáticos que manejan-, a los que se suma Sergio Prina, con un personaje mínimo pero decisivo para atemperar un conflicto que escala sin resistencia hacia el paroxismo.

LAS SIAMESAS
De Paula Hernández (Argenina, 2020. 80 minutos)

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