Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 25 hasta el 27 de noviembre.

Sin duda Cine Bruto (la productora de José Celestino Campusano) ha trabajado su registro como lo trabaja un herrero, con fina paciencia y a puro golpe se logran piezas armónicas y delicadas, pero cuya impronta es ruda y cruda.

En la frontera logra algo increíble, el registro fiel de los espacios y sonidos de una Buenos Aires que se encuentra hoy en suspenso, el tren y el subte abarrotados, la vida artística y populosa de las estaciones, el bajo del centro porteño y sus habitantes.

Una historia que nunca complace, ni en estereotipos, ni en problemáticas políticamente correctas. No habrá quejas ni denuncias, sino más bien el cotidiano enrostrado en su pura esencia. La frontera no solo se encuentra entre lo publico y lo privado, entre el amor y el sexo, el trabajo y la familia, continuamente se vivencia como único territorio. Hostil por definición, con la crudeza de la indiferencia, en el habitar errante de la calle como un espacio de trabajo y guerra, la lucha del débil contra el más débil ante la despreocupada mirada de los acomodados.

El cine urbano da preponderancia a los escenarios espontáneos, la propia ciudad plantea escenas que construye con el transitar de sus habitantes y las cosas perennes que componen su paisaje. La inteligencia de esta puesta refuerza la convivencia del hacer artístico y el habitar la ciudad en continuo movimiento. Los intérpretes desenvuelven una historia con gran fluidez arrojando un retrato de la frenética y apabullante rutina del citadino. La pausa se vuelve el momento de la mueca, el gesto del desborde habitando el límite de lo soportable, momento previo a retomar aliento y volver a la carga.

EN LA FRONTERA
De José Celestino Campusano (Argentina, 2020., 78 minutos)

Compartir