Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 26 hasta el 28 de noviembre.

La historia de la Guerra de Malvinas es la de una tragedia. Lo es por el conflicto bélico en sí mismo y sus víctimas, pero también porque es la historia de una manipulación. Malvinas es un tópico que fue material del documental argentino casi desde el final de la guerra. En su documental, que además es su opera prima, Lucas Gallo lo aborda encuadrando su mirada en el operativo mediático que montó la dictadura para promocionar el conflicto y para mantenerse a sí misma en el poder. Para ello toma dos ejemplos que están entre los más reconocidos: el noticiero “60 Minutos”, que tenía como figura principal a José Gomez Fuentes, y el programa especial “Las 24 horas de Malvinas”, conducido por Pinky y Cacho Fontana y con la participación de las principales figuras de la farándula argentina del momento. Si bien algún otro material puede verse, ambos programas emitidos por la pantalla de ATC (la actual TV Pública) conforman el grueso del material sobre el que el film trabaja. La elección es comprensible ya que ambos están entre los exponentes más acabados y evidentes de propaganda y tergiversación (y entre los más presentes en la memoria popular) que llevó a cabo la dictadura.

Gallo, quien además de director y guionista es responsable también del montaje, realiza un notable trabajo de edición para condensar en una hora y media de película una cantidad importante de archivo histórico. Organizado el relato en orden cronológico, se inicia el 2 de abril de 1982 con la noticia del desembarco argentino y finaliza con el anuncio por parte del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri que confirma la derrota. Aunque hay también una suerte de epílogo que es el único momento en que se acude a otra fuente. En el medio hay todo un recorrido por el que fue un trabajo continuo de construir una épica que sostenga no solo el apoyo popular a la guerra sino a la propia Junta Militar. El documental está elaborado íntegramente a partir del archivo, sin comentarios, sin entrevistas. Gallo hace una elección formal interesante que es la de utilizar recursos de edición de la época que le otorgan continuidad y no se sienten extraños al formato pero a su vez sirven para enmarcar y remarcar ciertos pasajes. 

El acento en la selección de material está puesto en la forma en que se intentó que este discurso calara en lo cotidiano y por ello Gallo no solo tomó los momentos históricos clave o la palabra de los principales actores sino que pone especial atención a las notas que apuntan a la participación ciudadana, las palabras de la gente, las apelaciones directas al público, los llamados directos a participar e involucrarse desde un costado emocional. El discurso triunfalista se sostuvo durante todo el conflicto y es por eso que el desenlace, que pasa del fervor patriótico a la rendición inapelable casi sin transición, resulta abrupto y anticlimático. Ver estos discursos 38 años después y sentirlos burdos y hasta ridículos, no deberían hacer olvidar de qué manera sirvieron a su objetivo. 

1982
De Lucas Gallo (Argentina, 2019. 92 minutos)

Compartir