Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 26 hasta el 28 de noviembre.

Domovine nos muestra un territorio desolado, plagado de ruinas, que con la cadencia del tiempo van cobrando vida y susurrando historias. La llegada al terruño, por caminos nevados, invoca la búsqueda de algo que lentamente iremos descubriendo. La protagonista vagabundea por el paisaje con la cámara, nos muestra sus clases de snowboard y entrevista a los lugareños.

La montaña nevada es testigo silente y mortal, la nieve forma un denso manto borrando las formas, convirtiendo el paisaje del pueblo pequeño en un paraje inhóspito. Lentamente, pero con perseverancia y precisión, la enunciación se aparta del paisaje entendido como un centro de deportes y divertimento turístico, rompiendo el espeso velo de significación construido en pos de la subsistencia de los lugareños.

Debajo de la nieve se forma una dura capa de hielo, una coraza-escarcha que debe tener nombre en países del norte. La incisiva búsqueda de la protagonista irrumpe en las ruinas del pueblo, y con la llegada de la primavera el esfuerzo de su insistencia decanta en significaciones latentes. El pueblo revive en archivo audiovisual y su canto rompe el manto de silencio. La guerra paso dejando huellas que parecen indelebles, pero la gran maestría de esta propuesta audiovisual convoca en lo inanimado de las ruinas y el continuo vagabundeo de los perros el relato identitario susurrado desde el bosque.

Una suerte de epilogo repone la intención y define tanto protagonistas como contexto histórico, el relato identitario se mezcla con motivos contemporáneos, tensando y recortando la significación construida durante toda la cinta hacia un estilo de carácter más “panfletario”, un gesto romo y rotundo de firma que desbasta la imagen.

HOMELANDS
De Jelena Maksimović (Serbia 2020, 63 minutos)

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