Disponible en la página del Festival de Mar del Plata desde el 27 hasta el 29 de noviembre.

El país de las ultimas cosas es un territorio que algunos se animan a nombrar y pocos a imaginarlo. Ciudad devastada y futurista, donde el ángel de la providencia posa su mirada para encontrar, con asombro, solo ruinas y más ruinas. La película de Alejandro Chomski se basa en la famosa novela de Paul Auster, ambos han dialogado y trabajado este ideario para construir y reflejar la sublime belleza de los últimos días.

Panorámicas estáticas nos dejan ver un horizonte gris, columnas de humo negro y espeso rompen el infinito de techos derruidos por el tiempo. Planos de ciencia ficción distópica que se engalanan de brutal realismo. En un diario escrito a mano comienza la historia, y pronto la voz en off de Anna, nos conduce por las desventuras de su paso por El país de las últimas cosas.

Un gobierno que existe, pero que opera como maquinaria de exterminio y funeraria. La carne ya no vuelve a la tierra, en este futuro no tan lejano, nuestros cuerpos también son materia productiva. Se repiten las antiguas tragedias, el entierro no es posible y la protagonista tiene una misión: encontrar a su hermano.

La belleza del claro-oscuro inunda cada uno de los planos, la historia tiene un ritmo atrapante y por ella desfilan personajes tan interesantes como bien logrados. Una banda sonora digna de mención corona esta película que se destaca, este año, entre las más bellas y mejor realizadas.

EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS
De Alejandro Chomski (Argentina/República Dominicana, 2020. 89 minutos)

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