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En 1951 Césare Pavese escribió un trágico poema luego de un desencanto amoroso que derivó en su suicidio. “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” es, para el poeta italiano, un puente indefectible que te permite cruzar de la experiencia amorosa a la congoja. Aquí el desamor es abismo, la nada y por tanto equiparable a la muerte. Torres Leiva, a partir de aquel poema, recrea en esta película la posibilidad de atravesar la degeneración de la vida con otro semblante. Aún frente al dolor, la muerte contiene la promesa del amor.

María (Julieta Figueroa) se ha sometido a varios tratamientos médicos para paliar su enfermedad, pero a partir del momento en que su condición resulta irrevocable, decide prescindir de nuevos intentos. Por su lado, su pareja Ana (Amparo Noguera) decide acompañarla en sus últimos días. Ambas se instalan en una cabaña en el bosque en la localidad chilena de Puerto Varas. La versión de Torres Leiva, aunque utiliza como disparador el texto de Pavese, rechaza la fisonomía dramática que la muerte contiene en el poema original. María espera esa llegada, el desenlace irreversible. Por momentos con temor y dolor, y en otros con paz y afecto hacia Ana, quien la acompaña intentando que su inmenso amor no se diluya en un mar de ira.

La poesía también se hace presente a través de las “Hijas del viento” de Alejandra Pizarnik. María recita en voz alta frente a Ana: “Han venido/ Invaden la sangre / Huelen a plumas/ a carencia/ a llanto. Pizarnik se refería al miedo y a la soledad. La alusión a este hermoso poema, del cual María ha olvidado el final, hace aparición como una suerte de antídoto para la derrota. María va a partir, pero sabe que es Ana quien enfrentará sola los demonios que atentan contra la promesa de vida.

Se puede también considerar esta película de Torres Leiva como un poema. El director toma una decisión acertada que consiste en narrar esa experiencia de amor y de degeneración del cuerpo vivo en un tono realista y centrado en el presente. Pero esta narrativa se intercala con otras historias, cuyo estatuto a veces resulta difícil de precisar. Son cuentos, tal vez recuerdos y a veces imágenes oníricas. Estas narraciones dentro de la narración aparecen como figuras retóricas poderosas que no solo otorgan a la estructura de Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de una configuración poética, sino que refuerzan la postura del realizador frente al poema italiano. La experiencia del vivir toma siempre la forma de una narración, se preserva como recuerdo y es transmisible. Por ello María le cuenta a Ana el recuerdo de otra persona que ya ha muerto pero que en su momento le confió esa historia. Narrar cuentos es preservar la experiencia del olvido, por tanto, de la muerte.

Una apuesta con algunos riesgos, encantadora y desoladora al mismo tiempo. Y el desenlace, aunque esperable, encierra una sonrisa y una sorpresa.

VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Argentina, 2019.
Dirección y guión: José Luis Torres Leiva. Intérpretes: Amparo Noguera, Julieta Figueroa, Nona Fernández, Ignacio Agüero, Edgardo Castro, Mariano González. Director de sonido: Claudio Vargas. Dirección de fotografía y cámara: Cristián Soto. Producción: Catalina Vergara.

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