Estreno en Cine Ar TV (jueves 17 y sábado 19 de diciembre a las 20) y disponible de manera gratuita desde el 18 de diciembre en Cine.Ar Play

El cuarto largometraje del costarricense Esteban Ramírez retoma parcialmente la temática desarrollada en su segundo film, Gestación (2009). En torno a la figura paterna y a la responsabilidad parental, Ámbar realiza una propuesta que combina el thriller dramático y el drama íntimo y familiar.

Mientras que en Gestación el foco estaba puesto en el impacto de una paternidad no asumida, aunque a corto plazo -en el marco de un embarazo-, aquí, la cuestión de la figura ausente del padre, se complejiza. Helmut (Freddy Viquez) es un detective privado, separado hace muchos años y padre de Ámbar, una joven con la que aparentemente no tiene vínculo hace tiempo. Helmut parece tener un desempeño profesional estable junto con su socia Raquel (Paula Sartor), una sólida amistad con Marcos (Jorge Marrale) y mantiene una relación afectiva con un hombre, que sí bien en la intimidad parece consolidada, a medida que avanza la trama, descubrimos algunos reclamos relativos al estatuto social y público de ese vínculo. El detonante para resquebrajar esta superficial estabilidad cotidiana es un accidente que sufre Ámbar en la vía pública.

Dada su actividad de detective, Helmut se familiariza inmediatamente con el seguimiento de pistas y datos que esclarezcan el suceso fatídico en el que se ve envuelta Ámbar. Pero a medida que el relato se deshilvana, lo que parecía ser una problemática más vinculada con el thriller policial se va desvaneciendo y, en su lugar, crece el drama familiar e íntimo. Helmut debe enfrentar posiciones que, si bien no había descartado, indudablemente las había dejado para resolver en alguna otra instancia. Nada más ni nada menos que su rol en la vida de su hija, el sinceramiento de su condición homosexual y la posibilidad de una redención.

El núcleo central es, entonces, el intento de Helmut de redimirse, a través de la resolución del caso, de su pésima performance como padre. El problema es que a medida que avanza en ese intento por reestablecer un vínculo perdido, sus acciones pasadas comienzan a vincularse indirectamente con el suceso del accidente de Ámbar. La propuesta es sin duda interesante dado que pone sobre la mesa consecuencias no fácilmente dimensionables, relativas a la falta de compromiso del rol paterno de Helmut, que aquí también es la falta de compromiso respecto de su aceptación de su condición de homosexual. En este sentido, la película logra plantear interrogantes que siempre se asocian con la culpabilidad y que giran alrededor de la posibilidad: qué hubiera sucedido si yo hubiera hecho tal cosa, qué hubiera pasado si esta variable “x” fuera “y”.

De alguna manera los dos mayores logros del relato de Ramírez es lograr un cambio de registro entre el policial y el drama íntimo, y por otro lado poner en discusión el impacto no cuantificable de la responsabilidad parental. Tal vez, la idea queda por momentos un poco desdibujada o no posee una fuerza impactante. Esto puede deberse en parte a aspectos del guion y, otro tanto, a algunas interpretaciones. De todas maneras, la idea resulta interesante ya que la historia optó por volverse más sutil y oscura en vez de tomar el camino de la sorpresa y el impacto.

ÁMBAR
Ámbar. Argentina/Costa Rica, 2019.
Dirección: Esteban Ramírez. Guion: Esteban Ramírez, Agustina Liendo. Intérpretes: Freddy Viquez, Jorge Marrale, Paula Sartor. Editor: Alberto Ponce. Dirección de fotografía: Sebastián Gallo. Música: Bernal Villegas. Morocha Films, Zarlek Producciones.

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