Disponible en el sitio web de Cinemark Hoyts Argentina.

Invasión zombie (2016) fue un soplo de aire fresco en un subgénero, el de los zombies, en donde a causa de la sobreoferta se hacía difícil encontrar algo novedoso. Se trataba de la primera película de acción real de Yeon Sang-ho, un realizador que venía de la animación y que en aquel mismo año y en ese formato había también ofrecido Seoul Station, una historia con otros personajes pero ambientada en el mismo universo lo cual permitía ver ambas entregas como un díptico. El film se destacaba no tanto por su originalidad como por la maestría con que su director manejaba y combinaba diversos elementos de acción, drama, comedia y terror, por su ritmo vertiginoso y sus personajes muy bien trazados.

Invasión zombie fue un éxito de crítica y de taquilla, fue el disparador de otros exitosos productos de zombies en Corea del Sur como el film #Vivo (2020) y la serie “Kingdom, y la secuela estaba de algún modo cantada. Por supuesto que ni siquiera con estas fantasías apocalípticas encima se pudo prever el año que vivimos en pandemia y para cuando Estación Zombie 2: Península estaba lista, la exhibición cinematográfica estaba en modo catástrofe. No obstante en julio pasado logró estrenarse en salas en su país de origen y fue un éxito arrollador, lo cual dado el contexto presente es un logro más que atendible.

Al igual que había hecho en su binomio de 2016, y siguiendo las enseñanzas de George Romero quien trazó el mapa del subgénero para las generaciones siguientes, Yeon Sang-ho ambientó su secuela en el mismo universo pero siguiendo las andanzas de otros personajes. A poco de desatada la crisis provocada por la infección zombie, Corea del Sur está siendo evacuada y aislada. Jung Seok (Gang Dong-won), un militar coreano de alto rango abandona el país en barco rumbo a Hong Kong junto a su familia, pero un infectado logra entrar a la nave provocando el desastre a bordo. Cuatro años después Jung Seok y su cuñado Chul-min (Kim Do-yoon), únicos sobrevivientes de la familia, viven como parias en Hong Kong, como todos los coreanos refugiados, provenientes de un país abandonado por el resto del mundo. A causa de estas características y de sus habilidades militares son reclutados por una organización mafiosa junto a otro par de desahuciados para ingresar clandestinamente a la abandonada Busan, recuperar un camión lleno de bolsos con dólares y entregarlo en un barco que los espera en el puerto. La misión obviamente no sale como se esperaba y Jung Seok y Chul-Min, ambos atrapados en una ciudad abandonada e infestada, tendrán que ver cómo se las arreglan para salir de ahí enfrentándose no sólo a las hordas de zombies sino también a los sobrevivientes que todavía viven allí.

Estación Zombie 2 no se destaca tampoco por su originalidad y ya no cuenta con la novedad de la primera entrega, pero Yeon Sang-ho sigue manejando con talento sus recursos e influencias. Y si de influencias se trata, hay unas cuantas bien patentes y que el realizador reconoce. La de George Romero se destaca no solo por haber sido el creador del subgénero zombies/muertos vivos (véase nuestro Top 5 de películas del género), aquí se ve específicamente la sombra de la cuarta entrega de su serie de los Muertos Vivos, la genial Tierra de los muertos (2005), con su escenario distópico de una sociedad post-zombies en comunidades cerradas regidas por el poder autoritario y el saqueo. Sobre todo hay una idea que parece sacada directamente, la de una suerte de Show/Juego de apuestas que involucra humanos prisioneros y zombies en una misma arena. Las escenas nocturnas de una Busan abandonada remiten bastante a 1997: Escape de Nueva York (1981)y una persecución de varios autos a Mad Max y principalmente a su última entrega: Furia en la carretera (2015). Yeong Sang-ho vuelve a hacer un despliegue virtuoso en las vertiginosas escenas de acción, con imágenes potentes, como una lluvia de zombies cayendo desde un puente, y sigue habiendo ideas visuales interesantes, aunque ya sin el impacto de su anterior film y con algunas que recuerdan mucho a este, como una masa de zombies retenida por un vidrio que al quebrarse se desborda de cuerpos furiosos y hambrientos.

Si los personajes son otros y el escenario es relativamente distinto, hay temas e intereses en los que el realizador continúa interesado. Si en Invasión zombie el desenfrenado viaje en tren era también la travesía moral del personaje principal, y en Psychokinesis (2018) el protagonista al tener que aprender un recién adquirido superpoder tiene que aprender también a ser una mejor persona y a conectarse con su hija, en Estación Zombie 2 Jung Seok pasa de ser un tipo pragmático, capaz de abandonar a una familia a su suerte en plena huida, a adquirir un sentido de solidaridad cuando vuelve a encontrarlos en Busan. Se trata nuevamente de un viaje de redención, y si en los films antes mencionados eso implicaba aprender a ser un (mejor) padre, aquí el protagonista tiene que perder una familia, la propia, para conseguir otra después donde termina asumiendo un rol paterno.

Como secuela está unos cuantos escalones más abajo que su primera entrega, pero es entretenida, con una buena cuota de humor negro y, como en otras películas del realizador, con villanos bien construidos a los que uno ama odiar. Esta entrega tiene la imaginería del género de terror pero acentúa más aún que la primera los elementos de acción y también los de melodrama, y es precisamente esta última vertiente la que más lo hace tambalear. El melodrama más saturado y brutal se apodera del final en una secuencia que no vamos a adelantar pero basta decir que, ejecutada con la sutileza de un camión con acoplado, a puro ralentí, desborde emocional y golpes de violín, y estirada hasta lo indecible, termina por bajar violentamente la vara de un relato que hasta entonces se desarrollaba con dignidad. El daño es mayor porque al tratarse precisamente del final deja un mal gusto al terminar. Había muchas expectativas sobre esta secuela y, si bien no está a la altura que su predecesora, su éxito comercial fue tan rotundo que ni siquiera este resbalón final le debe haber hecho demasiada mella como para no estar esperando una tercera entrega.

ESTACIÓN ZOMBIE 2: PENÍNSULA
Train to Busan 2. Corea del Sur. 2020.
Dirección: Yeon Sang-ho. Intérpretes: Gang Dong-won, Lee Jung-hyun, Lee Re, Kwon Hae-hyo, Gyo-Hwan Koo, Kim Min-jae, Kim Do-yoon, Lee Ye-won, Jang So-yeon. Guión: Yeon Sang-ho, Ryu Yong-jae, Joo-Suk Park. Fotografía: Lee Hyung-deok. Música: Young-gyu Jang. Montaje: Jinmo Yang. Producción: Dong-ha Lee. Diseño de Producción: Mok-won Lee. 114 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here