Disponible en Netflix.

La madre del blues es la nueva gema de Netflix para su género de películas presentadas en la categoría Con protagonistas afrodescendientes. Ma Reiney fue una cantante de blues de culto, apenas unos pocos aguerridos conocedores del género saben que ella fue la maestra de Bessie Smith. Reiney desafió todo lo que podía a la sociedad de su época. Una verdadera estrella del género, deslenguada y altiva que se paseaba del brazo con sus parejas mujeres y que imponía sus caprichos en el negocio. Sus letras eran explícitas y los dueños de los estudios de grabación le pagaban por grabación y por canción, pero después suavizaban las letras y le quitaban calentura a la música para que fueran grabados por orquestas y cantantes blancos.

Todo este entramado sirvió para que en la década del 80 se estrenara en Broadway “Ma Reiney Black Bottom”, una obra exitosa que devino en clásico. Ahora llega a la plataforma más popular de esta parte del SXXI, que al mejor estilo de los productores blancos del blues “suaviza” el título original que es “El culo negro de Ma Reiley” y lo cambia por La madre del blues. Suena paradojal que reivindicando una obra emblemática que habla de los problemas la comunidad negra, se cometa semejante acto de censura, pero así estamos en estas épocas de corrección de y cuidados.

Lo cierto es que la obra fue comprada por Denzel Washington que convocó a dos súper estrellas como Viola Davis y Chadwick Boseman y los rodeo de un importante elenco de actores y actrices afroamericanos para la adaptación al cine.

La acción se desarrolla casi íntegramente dentro del estudio de grabación en el que los músicos de la banda de Ma (Viola Davis) se encuentran esperando a la estrella para grabar un par de canciones. Uno de ellos es Levee (Chadwick Boseman) un trompetista que busca renovar el género, que tiene sus propias ideas sobre lo que el público quiere escuchar y ansía despegarse de ese grupo de músicos mansos y sobones que se limitan a tocar de manera burocrática las canciones de la dueña del show. Las internas de la comunidad negra de los años veinte del siglo pasado salen a la luz una por una y seguramente que puestos en un escenario de Broadway en 1980 no podían sonar de otra manera que flamígeros. Pero los noventa y cuatro minutos de drama desatado, con actores al borde del colapso y donde cada uno tiene espacio para hacer su parte y lucirse, resultan agotadores. Seguramente habrá quienes crean que las actuaciones que entregan tanto Davis como Boseman son merecedoras de aplausos y premios, máxime teniendo en cuenta que esta es la actuación póstuma de del actor. Con un director que no se hubiera limitado a plantar las cámaras y tomar registro de lo que pasa en el escenario a la manera de los programas de Darío Vitori en nuestra televisión, quizás La madre del blues hubiera ganado mucho y sería menos agotadora y exhibicionista.

LA MADRE DEL BLUES
Ma Rainey’s Black Bottom. Estados Unidos, 2020.
Dirección: George C. Wolfe. Intérpretes: Viola Davis, Chadwick Boseman, Glynn Turman, Colman Domingo, Michael Potts, Taylour Paige, Dusan Brown, Jonny Coyne, Jeremy Shamos y Joshua Harto. Guion: Ruben Santiago-Hudson, basado en la obra teatral August Wilson. Fotografía: Tobias Schliessler. Música: Branford Marsalis. Edición: Andrew Mondshein. Duración: 94 minutos.

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