Disponible en Netflix.

Durante esos años en Argentina, una banda local mantenía viva la llama del rock and roll”, así lo expresaba Keith Richard en su libro Life. Tras su primera visita a Buenos Aires, la declaración dirigida hacia los Ratones Paranoicos funcionó como una suerte de apadrinamiento stoniano, como ningún otro grupo del rock argentino recibió. Aquel empuje inicial consolidó la carrera artística de quienes hicieron del rock “una forma de vivir”, como ellos mismos declararon.

El estreno en Netflix de Rocanrol Cowboy dirigida por Plástico, seudónimo con el que firman Alejandro Ruax y Ramiro Martínez, surgió como proyecto a partir del regreso del grupo en 2017. El material fue ampliándose con los años hasta tomar forma definitiva como largometraje y ser exhibido en el Festival Internacional de Cine de Mar Del Plata en el 2019.

A tono con la estética de la década del 80, las primeras imágenes sintetizan los elementos constitutivos del documental. El volumen del material de archivo, tanto público como privado, dará cuenta de los inicios de la banda en el punk under porteño, donde comenzaba a exhibirse el histrionismo y los excesos de Juanse; sumado a la orientación más Rollingera a la fue derivando el grupo hasta alcanzar el éxito y la popularidad.

Producida por Poster, Sony Music Argentina y Pop Art Music, Rocanrol Cowboys es un rockumental que va al hueso de lo que se propone, alejándose de ciertas herramientas clásicas del documental tradicional como las seguidilla de entrevistas a cámara, las intervenciones forzosas, o la concentración informativa en la voz de un personaje omnisciente como vimos en la serie “Rompan Todo” que, más allá del mérito en la producción, las aplicó hasta agotarlas.

Plástico opta por un relato cronológico y lineal, utilizando la voz en off de sus protagonistas y el found footage como herramientas narrativas para construir la historia y el contexto en el que nace Ratones. Con separadores que aluden a la tecnología analógica utilizada en los ochenta y noventa, el largometraje se puede dividir en cuatro partes.

La primera comprende la gesta y formación del grupo integrado por Juanse, Sarcófago, Pablo Memi y Roy Quiroga en pleno corazón de Villa Devoto en 1983; una año por demás significativo ante el regreso de la democracia al país. En pleno albor festivo y en medio del pop de aquellos años con Virus, Soda Stereo y Viudas e Hijas, ellos supieron ocupar el espacio disponible para el rock más crudo de la mano del productor Gustavo Gauvry, responsable del sello Del Cielito Records donde grabaron sus primeros discos. Esta etapa hará un repaso por las presentaciones televisivas en programas como Música Total o Todo Nuevo conducido por Juan Alberto Badia, su movida graffitera en las calles, los primeros videoclips y llegar a tocar en Obras Sanitarias en el 89.

Un párrafo aparte merece el collage visual de los realizadores sobre la década de los noventa que encuentra al grupo en medio de los excesos de la fiesta menemista y la iconografía característica de aquellos años: el traspaso presidencial Alfonsin-Menem; el auge de la MTV; la inauguración de Tower Records en Argentina, el plan económico de Cavallo, la llegada de Mc Donald, el show de Tinelli, Michael Jackson, la Ferrari del Diego, etc.

La segunda parte se concentra en el salto internacional que pega la banda al ser representados por el ex productor de los Stone, Andrew Loog Oldham, quien en sus intervenciones en off dará nombre al documental. La participación del grupo en el show de Keith Richard en la Argentina, como junto a Mick Taylor, y el ser elegidos como teloneros de los Rollings en el Voodoo Lounge Tour (1995) determina una etapa en la que se consolida el estilo rock star de Juanse y del resto del grupo que alcanzan el punto máximo de su carrera.

La tercera secuencia registra el corolario de una trayectoria vertiginosa e infatigable por alcanzar el éxito. La consumo toxicológico constante, el gusto por los excesos, el peso de los egos y las diferencias puestas en juego, los llevaron a la necesidad de parar.

Por último, el cuarto segmento narra el reencuentro y madurez del grupo, como la transformación de Juanse al catolicismo para salvarse y comenzar su etapa de solista. Una faceta abordada en el documental Diego Levy JuanSebastián (2019), en el que pone énfasis al proceso de sanación espiritual. El registro de ese cambio radical en el líder de Ratones Paranoicos, dio lugar a lo más esperable para los fans y seguidores: el reencuentro de la banda en 2017 con un recital a puro rock, en el cual y como dice Sarcófago “la química que nació en Devoto nos nos dejó nunca”.

El acierto de Alejandro Ruax y Ramiro Martínez (directores de varios videos de Intoxicados) es lograr que se respire rock desde el inicio hasta el final. También en sostener el interés evolutivo de la historia y concentrar la palabra autorizada en los protagonistas y colaboradores, que guían y transmiten la experiencia de ser parte del más puro rock and roll.

ROCANROL COWBOYS
Rocanrol Cowboys, Argentina, 2019.
Guion y Dirección: Plástico (Alejandro Ruax y Ramiro Martínez). Edición:Marcela Truglio y Ezequiel Yoffe. Sonido: Manuel De Andrés. Duración: 76 minutos.

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