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Clase B a la rusa, Alien pero por otros medios?  Llegó Sputnik pero no es la vacuna que todos esperamos sino una película de producción rusa que revisita los tiempos de la Unión Soviética con una clásica historia que combina ciencia ficción y terror.

Una misión de rutina en el espacio termina con un accidente en territorio soviético y uno de los dos tripulantes muertos. Lo que sigue es la investigación de los hechos ocurridos en el accidente. Para interrogar al sobreviviente Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), que muestra tener amnesias temporales, las autoridades recurren a una psiquiatra un poco díscola, Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina), que parece estar incómoda con la rigidez de sus superiores.

Buena parte de la película transcurre en el instituto donde la mujer trata de interrogar al sobreviviente que de a poco va mostrando síntomas preocupantes hasta que sale de su cuerpo el mal que lo aqueja. El comandante trajo desde el espacio una criatura. 

La película maneja el suspenso pero es un poco previsible en su pintura de las características de la burocracia militar del antiguo régimen soviético. Las referencias a la película de Ridley Scott son transparentes y las imágenes del debutante Abramenko pintan un cuadro de alienación y paranoia que hacen llevadera esta muestra de ciencia ficción rusa.

SPUTNIK
Sputnik. Rusia, 2020.
Dirección: Egor Abramenko. Guion: Oleg Malovichko, Andrei Zolotarev. Intérpretes: Oksana Akinshina, Fedor Bondarchuk, Pyotr Fyodorov, Anna Nazarova, Anton Vasilev, Vasiliy Zotov. Música: Oleg Karpachev. Fotografía: Maxim Zhukov. Duración: 113 minutos.

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