Disponible en Netflix.

El prontuario de J. Blakeson puede darnos algunas pistas de lectura de la recientemente estrenada Descuida, yo te cuido. La desaparición de Alice Creed, allá por 2009 fue un portazo de entrada interesante, un reparto minimalista y un estilo sobrio hacen brillar con total crueldad un thriller poco olvidable. La fuerza de esta historia llevo a Blakeson a consagrarse tanto con un remake en Países Bajos (Bloedlink de 2014), como la apuesta de Netflix en hacer su propio remake (El secuestro de Stella de 2019). ¡Cuántas horas de sufrimiento juvenil! Para aplacar lo que ya podría ser señalado de sádico en 2016 con La quinta ola se permite que la joven Chloë Grace Moretz nos de otra entrega de edulcorado empoderamiento femenino.

Quizás sin querer queriendo, volvemos a encontrar a Blakeson conjugando ambas temáticas, bordeando con anodina soltura temas por demás peliagudos. Como nada se trata de casualidad, Rosamund Pike era la indicada después de romper el molde con nada menos que la siniestra y atrapante Perdida (2014) de David Fincher. Un poco por la polémica y la repercusión, quizás otro tanto asesoramiento de productores avispados, en menos de un año volvemos a tenerla en pantalla con Return to Sender de Fouad Mikati, una suerte de rape/revenge sumamente light.

Encarnar una villana siendo protagonista es una de las tareas más arduas. El estilo se da por sentado, ya que el diablo viste a la moda, pero ¿acaso eso será suficiente? La historia de Marla Grayson, y su inescrupuloso negocio, repugna mucho.

Marla es abogada y se especializa en la custodia de ancianos que son declarados judicialmente incapaces y allí entra la protagonista, para manejarle sus bienes.

No por una puesta creíble sino por lo verídico del asunto, y ya podemos anunciar que la película inicia errando los golpes vitales para construir una crítica creíble (porque de honesto no podemos esperar nada). Lo que no se puede enunciar con simpleza se arregla con humor, y hará falta mucha empatía para concederle la etiqueta de humor negro que la cinta reclama.

Marla quiere ser una psicópata americana renovada, ya no hacen faltas tarjetas de presentación, ¡bienvenidos a la era del capital (y la identidad) liquida! La estética pulcra pero tan poco arriesgada y desprovista de carácter arrojan a Descuida, yo te cuido por vuelcos de guion cómodos al género. Un poco de romance arregla, otro poco más, lo que ya conduce a ser una película tibia. Entrando con grandeza, Peter Dinklage encarna el “enemigo” en los planes de Marla, así entre idas y vueltas se resuelve una historia que prometía mucho y entrega poco. Quizás su gran valor pueda ser enrostrarnos que entre una puesta jugada y honesta las viejas fórmulas de género y sínica corrección siguen ganando la pulseada.

DESCUIDA, YO TE CUIDO
I Care a Lot. Estados Unidos, 2020.
Dirección y guion: J Blakeson. Intérpretes: Rosamund Pike, Peter Dinklage, Eiza González, Dianne Wiest y Chris Messina. Fotografía: Doug Emmett. Música: Marc Canham. Edición: Mark Eckersley. Duración: 118 minutos.

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