Estreno en Encuentro el viernes 26 de febrero a las 22 (repite el martes 6 de abril en el mismo horario). Disponible de manera gratuita en Cine.Ar a partir del 23 de febrero.

Qué motiva la existencia de esta obra? ¿Desde qué problema, o estado de situación, se sitúa para revivir los textos que trae a la pantalla? La guerra como evento de territorios entre buenos y fachos pertenece al imaginario de Hollywood, aquellas momias no podrán ser vueltas al plano de lo real. En el mundo de lo onírico, donde se construyen los héroes y los villanos, las revoluciones del proletariado y el arte comprometido no encuentran con facilidad el puente dialéctico que indique los signos en los que anidan palpitantes en el plano de la realidad. La misma resulta vinculada a otro tipo de imaginarios contemporáneos de resistencia y batalla, el pos humanismo sigue devorando las consignas del viejo mundo para regurgitar anodinos escenarios post-apocalípticos.

Otorgarles actualidad resulta un enigma poco descifrable, ya que los mismos pronuncian un panorama crítico, aunque poco superado, ya trasmutado. La ciudad, su velocidad de fibra óptica y sus micro-máquinas, ya no soportan ser el escenario de la disputa político surrealista. La película amigablemente nos conduce a un bosque cerca del mar, allí donde el tiempo fluye según el susurro de los pinos, las postales de Magritte cobran vida, portales de ensueño donde los protagonistas (dos hombres y un perro) confluyen en soliloquios y diálogos. Un muy concienzudo cadáver exquisito con honestas pretensiones políticas, quizás ella sea una de sus principales motivaciones “dar voz” a un texto foráneo que sus lectores encuentran sumamente actual.

Nos conducen, sin altibajos, por un laberinto macedonio donde retazos de texto, interpretaciones que se solapan de forma coral, un títere que encarna la voz del filósofo y demás recursos confluyen en un estado de “ejercicio paratextual”. En el intersticio entre la filosofía del arte y la política metafísica. Bosque de migraciones discursivas donde trascurre gran parte de la propuesta. Resulta muy grata y divertida una pequeña escena donde nos reencontramos con César Gonzalez, flâneur rioplatense, que esta vez encarna a un operario chaplinesco de antiguos Tiempos modernos. La reflexividad sobre el arte, sus mecanismos de producción y el lugar del artista a flor de piel. Sin dudas una cinta que plantea muchas más preguntas que respuestas, una iniciativa interesante y atractiva para quienes se acercaron, o se acercarán, a los textos enunciados.

MANIFIESTO
Manifiesto. Argentina, 2019.
Dirección: Alejandro Rath. Intérpretes: Pompeyo Audivert, Iván Moschner, César González, Gabriela Cabezón Cámara, María Negro, Adriana de los Santos. Duración 61 minutos.

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