Estreno en salas.

Volvió el cine a las salas, al menos a CABA y al Gran Buenos Aires, porque en otras provincias de la Argentina ya estaban funcionando con los protocolos necesarios desde hace unos meses, así que entre los estrenos del debut del regreso al cine presencial (incluido en IMAX) llega Tenet, la última película de Christopher Nolan (Dunkerque, El origen, Batman inicia, El Caballero de la Noche, El Caballero de la Noche asciende, Memento, entre otras) . El año pasado Tenet tuvo el privilegio, y la carga de ser uno de los pocos “tanques” que las grandes productoras se animaron a llevar a las salas. Su estreno además estuvo acompañado de una verdadera grieta que estalló en los lugares a donde llegó y sobre la que leímos a la distancia un poco absortos. Pero ahora que la película ya arribó a estas playas -qué duda cabe, el espacio ideal para verla-, llegó el momento de entregarse a esta nueva aventura del controvertido director británico.

En las entrevistas previas, el realizador había dicho que la Tenet exige que el espectador se entregue a la experiencia, y es un buen consejo para aquellos que estén dispuestos a ver una película que por momentos lleva a que uno se pregunte qué está viendo.

Empezando por el título, que obliga a que nos metamos a analizar qué cosa es un palíndromo, Tenet se presenta como algo complejo aunque a simple vista sea apenas una película de espías bastante clásica. Construida en bloques de escenas impactantes -una de las cuales incluye la destrucción de un avión real-, la nueva producción de Nolan provoca extrañeza/sorpresa en distintos momentos. Como suele ocurrir con este director, la historia se vuelve compleja y exige toda la atención de quien se siente a participar de la aventura. Un espía pasa una prueba y su jefe le dice que lo necesitan, que la misión que le van a encargar exige alguien como él, que esté dispuesto a sacrificarse de ser necesario. A partir de ese momento tanto el protagonista (John David Washington) como los espectadores, empiezan a recibir información de distintos niveles de complejidad, por un lado está la misión, que es una investigación sobre tráfico de armas a la que hay que sumar conceptos como el de “desplazamiento en el tiempo” y la apertura de distintas realidades al estilo de los Multiversos de Marvel. Para el cumplimiento de la misión el espía debe trabajar con Neil (Robert Pattinson), que es el que va a aportar mucho en la planificación de las distintas acciones que deben llevar adelante. El villano de la historia es Andreu Sator (Kenneth Branagh con un pintoresco acento ruso), un empresario que empezó su trabajo en el mundo del los contratistas de armas, limpiando él solito a su ciudad que sufrió un incidente nuclear. Y lo que no es menor, la historia tiene otro afluente que es la problemática relación de pareja del millonario con su esposa Kar (Elizabeth Debicki).

Si lo que contamos les suena convencional es porque efectivamente Tenet parece ser otra manera de contar una aventura a lo James Bond, una saga de la que Nolan se declara fan y a la que ya homenajeó en la secuencia final de El origen, donde se produce un tiroteo que recuerda a Al servicio secreto de su majestad,que tiene un Bond mediocre y pasajero como George Lazemby, pero que según los fanáticos es una de las mejores de las películas de 007.

A la trama de espionaje tradicional se le suman capas de información y aparece lo del deslizamiento en el tiempo. Desde el futuro alguien está intentando acabar con esta realidad porque el mundo se agrede a sí mismo y los humanos del futuro entienden que deben intervenir en el pasado, es decir, nuestro presente-, para arreglar su realidad. Por supuesto que este manejo del tiempo termina haciendo estallar toda clase de paradojas. A las complicaciones temáticas Nolan agrega una búsqueda en la puesta de escena y en el relato que es donde están las grandes novedades de Tenet,porque el espectador realmente no puede estar seguro de haber visto lo que vio y hay imágenes que producen una especie de perturbación difícil de explicar. Desde lo formal la película funciona perfectamente, pero es en la acumulación de información que quizás se vuelve confusa y un poco difícil de seguir. Estéticamente es deslumbrante, la banda de sonido omnipresente y por momentos apabullante, las escenas de acción muestra la acción que ocurre en tiempo real mientras paralelamente el tiempo va para atrás y hace que aparezca gente compartiendo la misma dimensión con una versión distinta, todo este caudal de información, efectos -hay muchos elementos logrados sin artificios lo cual es admirable- y recursos dramáticos, transforma el visionado de Tenet en algo distinto.

Queda resaltar el trabajo de Debicki y de Pattinson, quepuede mostrar en parte lo que se puede esperar de él en el papel de Bruce Wayne, ya que por momentos alguna de las cosas que le toca hacer tiene algo de relación con Batman.

La película es una proeza por un lado pero despierta dudas sobre si Nolan no estará estancado después de que con Dunkerque parecía haber cambiado de estilo y ajustado su relato. En definitiva, con sus dos horas y media de duración, la ampulosidad de Tenet es en el fondo un poco más de lo que ya se conoce de Nolan. Siempre y cuando que el espectador sepa bien qué es lo que está viendo.

TENET
Tenet. Reino Unido/Estados Unidos, 2020.
Guion y dirección: Christopher Nolan. Intérpretes: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Kennet Branagh, Martin Donovan, Clémence Poésy y Michael Caine. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Música. Ludwig Göransson. Edición: Jennifer Lame. Distribuidora Warner Bros. Duración: 150 minutos.

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