En el transcurso de marzo la plataforma MUBI lanzará una retrospectiva del multipremiado director Won Kar-wai. Las elegidas son Chungking Express (1994), Ashes of Time (1994), Fallen Angels (1995), Happy Together (1997), In the Mood for Love (2000), 2046 (2004) y The Hand (2004). Una excelente oportunidad para revisar, a propósito del 20 aniversario de In the Mood for Love -que Mubi estrena el 19 de marzo-, la filmografía de un cineasta que emerge como una figura clave de la contemporaneidad.

Sin dudas, todas las obras, al igual que las personas, cumplen años. Sin embargo, a diferencia de las personas, no todas las películas parecen ser dignas de recibir un homenaje a propósito de un aniversario. No resulta suficiente que una película sea excelente o que haya ganado la Palma de Oro en Cannes. De hecho, In the Mood for Love (Con ánimo de amar en Argentina), no ganó la Palma de Oro en la edición de 2000 sino la emblemática, y en ese momento polémica, Dancer in the Dark (Bailarina en la oscuridad) de Lars von Triers. Y, a propósito de esta mención, podría decirse que justamente gran parte de lo que terminó configurando el cine contemporáneo, tal como lo conocemos, se concentra en estas dos opciones. Por supuesto estoy forzando un poco las cosas. No es que no puedan encontrarse otras poéticas, géneros o estilos en el tramado audiovisual actual, pero de alguna manera Con ánimo de amar y Bailarina en la oscuridad marcaron dos caminos, dos formas de pensamiento-cine que encontraron su desarrollo en el marco de los veinte años posteriores. La película de Lars von Triers parecía interesada en incursionar en la dinámica del uso de las nuevas cámaras DV, en las posibilidades que brindaban en el marco de la puesta en escena y el montaje. Cuestiones cinematográficas delicadas sin duda que generó adeptos y detractores. Pero la cuestión no se reducía simplemente a filmar a Bjôrk con 100 cámaras de DV cantando sobre un puente al tiempo que se producía un efecto de multiplicación de la mirada y de escisión entre el ojo de la cámara y un ojo humano. Lars von Triers hizo sin duda todo esto, pero al mismo tiempo retomaba una historia emblemática para la historia del cine: City Lights / Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin.

Tal como señalaba hace 20 años Patrice Blouin de la revista Cahiers du cinema, la película de Chaplin y la de von Triers toman a la ceguera de sus protagonistas como síntoma de una crisis de representación en el cine: el paso del mudo al sonoro en un caso, y el paso del formato analógico al digital, en el otro. Las extravagancias del cineasta dejaron ciertas marcas importantes para el cine como la impronta del homenaje y la puesta en lucha de formas viejas y nuevas; la idea también de que el cine es un reservorio, un museo del cual puedo tomar diversos archivos y reelaborarlos. Tal vez el que haya llevado esta estrategia a un nivel de virtuosismo inusual sea Quentin Tarantino y de hecho, si consideramos a esta estrategia como lo determinante, no hay nadie más contemporáneo que Tarantino, ya sea nos parezca genial o despreciable. En un punto, parte de la locura del Dogma 95 tenía que ver con esta idea de reconsiderar lo que el cine debería ser en un momento en que ya nadie tiene claro hacia dónde nos dirigíamos. El que el director no haya podido cumplir su propio dogma es irrelevante en esta ecuación, pero también propio de un mal de época: la disolución de todo dogma o parámetro.

Pero no perdamos el hilo. Antes dije que Dancer in the Dark y Con ánimo de amar podían ser pensadas como las dos grandes opciones sobre las que trabajó el cine contemporáneo. Mientras el cineasta danés toma al cine para hacer una reflexión sobre la técnica, el registro y la cita, Won Kar-wai considera todos estos problemas, pero propone una solución diferente. Con ánimo de amar en principio adscribe a una concepción del cine como forma de pensamiento, que en ese momento comienza a estar en disputa: el cine moderno, el cine de autor enmarcado en la estética nouvelle vaguista. Por supuesto no es el único que trabaja en esa línea en aquellos días, pero podría decirse que esta película marca un punto de inflexión en el sentido que hace del cine de autor una problemática de género más que de estilo. Tomando como referente lejano al cine francés y su estética basada en el amor por el registro de la puesta en escena, Won Kar-wai presenta una historia contextualizada en un momento de transición histórica de China que tiene que ver con los últimos años de Mao Zedongen el poder y la repercusión de la famosa Revolución Cultural encarada por aquel líder. Dicho en estos términos pareciera que estamos frente a un pastiche indiscernible, un tejido confuso entre elementos occidentales y orientales que se dan cita en los desfiles de Maggie Cheung con su termito de fideos en la mano mientras baja en cámara lenta una escalera interminable. Pero no hay confusión aquí, sino tal vez diálogos y trayectos en imágenes, como cuando la pareja como un bife de chorizo con cuchillo y tenedor en un viaje imaginario por algún lugar de Sudamérica.

Tony Leung y Maggie Cheung.

En otros términos, cineastas orientales como Won Kar-wai, Tsai Ming-lian, Hong Sang-soo, Jia Zhang-ke se encuentran realizando operaciones similares. En el marco de la historia del cine, aparecen como los herederos legítimos del cine moderno, aunque readaptando sus problemáticas. Mientras que los franceses cahieristas proponían una especie de “escuela para enseñar a ver”, el pasado del cine (su fase clásica) pero también en un contexto en el que había que lidiar con la pérdida de la inocencia como secuelas de la Segunda Guerra Mundial, este nuevo cine contemporáneo de gusto moderno, toma esa estética de la puesta en escena y del registro para repensar problemas actuales como la intempestiva modernidad que debe afrontar Oriente y la manera en que estos cambios impactan en las relaciones afectivas.

En este sentido, Con ánimo… abre un juego que a día de hoy está en plena vigencia, lo que nos permite pensar a esta película en particular como una suerte de piedra fundacional de productos actuales. La trama es sencilla y, sin embargo, la manera en que es presentada no lo es tanto. Por un lado, la historia gira alrededor de un tópico común en la producción cinematográfica actual que tiene relación con la imposibilidad de encontrar o sostener el amor en los vínculos formales como el matrimonio. La Sra. Chen y el Sr. Chow entablan una relación que parece estar motivada, en principio, por el hecho de que sus respectivos esposo y esposa mantienen una relación amorosa. El director les niega el contraplano y el registro directo a estos personajes “secundarios” de los cuales jamás veremos sus rostros para concentrarse exclusivamente en la señora Chen y el señor Chow. Ahora bien, el amor entre ellos por otro lado surge como simulacro; ellos necesitan entender por qué y cómo han sido engañados, así es que deciden simular ser ellos, hacer una posible puesta en escena con sus opciones sobre las diversas maneras en que el encuentro puede haberse producido. Es decir, la historia de amor central es también una representación de lo que la propia película ha dejado en fuera de campo. Problemas espaciales y de encuadre, pero también cuestiones del manejo del tiempo. Estas simulaciones que ellos llevan a cabo en donde la señora Chen simula ser la señora Chow, y el señor Chow simula ser el señor Chen, operan también como flashbacks, vueltas atrás en las que podemos acceder a esa prehistoria. Pero hay flashfowards simulados también. Los protagonistas ensayan su futuro, sus despedidas, profetizan su ruptura que el propio Won Kar-wai se asegura luego de mostrarnos. Este juego resulta muy seductor y complejo porque obliga al espectador a distinguir permanentemente si lo que ve es o no una puesta en escena dentro de otra puesta en escena.

Pero este protagonismo absoluto que el encuadre y la puesta en escena tiene dentro de la película se sumerge en una propuesta completamente diferente a la de Lars von Triers. Won Kar-wai trabaja primero con lo que hay en el set: un espacio apretado en el que se hace difícil hacer un plano más amplio que el plano medio porque esta es parte de la problemática de China en ese momento y que se vincula a la cuestión habitacional. Con esta restricción logra, de todas maneras, hacer uso de los posibles ángulos y encuadres que tal espacio le permite. En este sentido el uso de los espejos y reencuadres de marcos son frecuentes, los cuales, por otro lado, refuerzan la primera idea sobre la simulación y los dobles entre ambas parejas.

Entonces tenemos por un lado, una solución relativa a la puesta en escena y, en segundo término, está luego lo que acontece en la mesa de edición. Sin perder la máxima de André Bazin del cine moderno y su prohibición de abusar del montaje, Won hace apela reiteradamente al efecto del ralenti que, en este caso, funciona como detención o suspensión de la narración pero que en definitiva son las imágenes que le dan un peso dramático a las escasas acciones de la historia. Este recurso de la imagen como inserto casi inmóvil o que juega con cierto estatismo ya lo había utilizado también en Happy Together: las imágenes sublimes de las cataratas con su movimiento indiferente a las acciones de los dos personajes, pausan la acción pero también reconfiguran el estado de ánimo reinante; el amor como estatuto inaccesible en los nuevos tiempos. Paradójicamente, también es un recurso de Breaking the Waves / Contra viento y marea (1996) de Lars von Triers.

Retomemos. Dijimos que el cineasta danés pide prestada la historia de la vendedora de flores ciega de Chaplin y la implosiona en una multiplicidad de tomas de vista, de miradas. Won Kar-wai, por su lado, rehúye de la cita puntal. Prefiere retomar la poética entera del cine moderno para pensar problemas del cine, pero también apela a otros lenguajes que le permiten reflexionar sobre los alcances del cine. El ensayo y la puesta en escena del teatro, los recursos de la fotografía en los encuadres y de las artes visuales en la composición de los planos, el ralentí como una instancia de “casi fotografía” en convivencia con la impronta de la música y finalmente el arte de la escritura como punto de encuentro amoroso entre la señora Chen y el señor Chow que se lanzan a la aventura de escribir juntos un relato de artes marciales.

No se necesitan muchos argumentos para sostener la idea de que Con ánimo de amar es una gran película, ni resulta sorprendente que en este momento encabece muchas de las listas de las 100 mejores películas de este siglo. Todos sabemos que es una película bella y precisa como un reloj suizo. Lo más importante, a mi entender, es reflexionar por qué esta película se ha ganado su festejo en su vigésimo cumpleaños. Hace dos décadas se hacían presentes algunas inquietudes respecto de posiciones a tomar por parte del cine: una vez más se intenta pensar qué es el cine, cuáles son sus alcances, ¿es posible pensar en la muerte del cine como arte? Registro fotográfico, problemas de puesta en escena o montaje. Preguntas que con posterioridad se funden con el mal de la época: el desencuentro y el desamor, la soledad y la incomunicación, todos rasgos propios de los tiempos de la globalización y las tecnologías de la comunicación. La pregunta hoy es si el amor es posible pero esta pregunta, cuya respuesta –“no”- hoy aparece con cierta violencia, comenzó a pronunciarse tiempo atrás. Y esto es lo que muestra Con ánimo de amar.

Con respecto a si Bailarina en la oscuridad merece tener una torta de cumpleaños también, no sabría decirlo pero intuyo que sus soluciones y reflexiones ya no circulan de igual modo. Pero necesitaría más tiempo para poder sostener esta idea. Mientras tanto, puede soplar las velitas reutilizadas. Siempre hay un invitado que también es cumpleañero.

Compartir

9 Comentarios

  1. Saya telah menjelajah online lebih dari 2 jam hari
    ini, namun saya tidak pernah menemukan artikel menarik seperti milik
    Anda. It’s cukup berharga bagi saya. Dalam pandangan saya, jika
    semua pemilik situs web dan blogger membuat konten yang baik
    seperti yang Anda lakukan, web akan menjadi a jauh
    lebih berguna dari sebelumnya.

    My site Download apk joker123 for android (https://joker123slots.com/)

  2. I’m not certain the place you are getting your info,
    but good topic. I must spend a while learning much more or figuring out more.
    Thanks for wonderful information I used to be
    on the lookout for this information for my mission.

    Check out my web-site: wm casinoapk

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here