Retrato intimista de un retratista versado. Tarea poco simple, pero que Ulises Rosell ha completado con una soltura sorprendente. La notoria simpatía y confianza que se establece entre López y Rosell permite retratar al protagonista en sus espacios privados, recorriendo la intimidad de su casa, sus vínculos y su vida.

El proceso creativo, la enseñanza y la crítica de artes no distingue espacios y tiempos en la vida de López. Los interiores de sus espacios, de vida y trabajo, se ven atiborrados de materiales y obra. Una constante energía vital y creativa convoca, vía su protagonista, a un caos de color y texturas dispersas bajo una lógica secreta. Como contraparte, y desprevenido sobre ello, López carga con la pesadumbre de los días. Sin pereza busca apoyarse en hongos mágicos, capsulas de plantas exóticas y médicos orientales.

Son particularmente entrañables las conversaciones con su madre (su crítica más asertiva) artista amateur de la música y las palabras. Ella conversa y atiende a su hijo pintando un retrato familiar cargado de matices. Sin lugar a dudas esta propuesta deja testimonio de un creador y arroja claves de lectura sobre su obra.

López
De Ulises Rosell (Argentina, 2021. 93 minutos)

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