La trama es la siguiente: una mujer encabeza una agencia de detectives. Investigan los asesinatos de mujeres que trabajan para una agencia de escorts, cuya regente estaría vinculada con un senador. Cuando Iván, el ayudante de Carmen Vidal consigue unas pruebas fundamentales, aparece ahorcado, colgado en una torre muy alta frente a la oficina de la agencia. La detective, entendiendo el código mafioso, abandona el caso y queda atrapada por el alcohol. La policía retoma la investigación y la suma como ayudante experta. Alguien entre las fuerzas de la ley es el nexo que vincula al senador con los asesinatos. Y otra mujer, una suerte de femme fatal, víctima de la explotación sexual que puede ser la próxima víctima, ocupa un lugar incierto entre informante y amenaza. El poder es, como siempre, termina siendo impune.

Así contada, es la historia es la de un policial negro clásico, con sus perdedores de siempre y el poder político y económico en el centro.

Ahora imaginemos una película en la que quien ahora es un detective que hace seguimientos, desde pequeño era torpe para esconderse y todos lo descubrían; donde la detective se pasa fumando marihuana y como no tiene un peso para el alquiler, trabaja de cajera en un minimercado; que lxs policías son una especie de YMCA de provincias y para trabajar solo tienen celulares robados, viejos y de mala categoría; que la jefa es una especie de luchadora de catch a la que sus subordinados adoran. Y que todo esto tiene como marco una ciudad que parece haber quedado en la década del ochenta, con trabajadores torpes, autos poco aptos para nada, equipos obsoletos y una extraña burocracia provinciana.

Sumen esta suerte de comedia bizarra a la trama policial negra y dará como resultado Carmen Vidal mujer detective, una comedia policial que se anima a algo que muchos no hicieron: lejos de reproducir lo tradicional del género en nuestras propias urbes, como si fueran Los Ángeles o Nueva York, propone una adaptación extrema del noir a la ciudad de Montevideo.

Con mucho talento la directora Eva Dans comprende el género y lejos de hacer un “homenaje” que reproduzca las claves visuales, construye un mundo con lo propio y en él hace funcionar el policial. Y allí aparecen muchas de las claves de las narrativas uruguayas: el humor casi surrealista -hijo de la relación cultural fuerte de Uruguay con la cultura británica-; la normalización de ciertas situaciones extrañas; las actuaciones despojadas, que trabajan una máscara aparentemente inexpresiva; y una particular forma de construir la ruta del misterio, que remite al maestro Mario Levrero en novelas como “El alma de Gardel” o “Nick Carter” (en quien perfectamente podría estar inspirada Carmen Vidal).

Comedia noir,  como la definió su propia directora, Carmen Vidal mujer detective es menos inocente de lo que parece. Aunque los tiros suenen ridículos y dejen agujeros que son a todos luces irreales, las balas que disparar el poder matan lo mismo.

CARMEN VIDAL MUJER DETECTIVE
De Eva Dans (Uruguay, 2020, 71’)

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