• Función 1: Viernes 19 de marzo | 19 h. | Museo Sívori | Reservá tu entrada
  • Función 2: Viernes 26 de marzo | 16.20 h. | Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco
  • Función online: Lunes 22 de marzo | 20 h. | Disponible por 72 hs. | Registrate en Vivamos Cultura para verla cuando esté disponible.
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Al principio del film, el propio realizador Ignacio Ceroi explica su origen. Durante una estadía en Francia visitando a su novia, compra una cámara usada. Allí descubre que han quedado unos cuantos videos personales del dueño anterior los cuales le resultan interesantes al punto de contactarse por mail con el mismo. Este se llama Charles y es un jubilado que vive en las afueras de Montpellier con su esposa, tres perros y un gato. Ceroi le propone a Charles hacer algo con esos videos, “algo relacionado al cine”, se lo propone con “un juego”. Al principio reticente, Charles se engancha con la propuesta del realizador. Este le propone además para contextualizar las imágenes que Charles le cuente qué es lo que está allí grabado lo cual implica también que le cuente parte de su vida. Charles, que se revela con un hábil narrador, le responde con largas y detalladas narraciones, reflexiones sobre su vida y sobre los personajes que lo rodean y hasta comparte cartas que le mandaron. 

La historia se complejiza hacia lugares inimaginados. Charles consigue un empleo temporal como chofer en la embajada francesa en Camerún. La historia se traslada de Francia a su ex colonia africana donde Charles, fiel a un espíritu curioso y aventurero, termina como cronista amateur de un país en plena guerra civil. El personaje de Charles, insospechado aventurero que casi ingenuamente se mete en lugares  poco habituales (y quizás poco recomendables) para un blanco francés que además pertenece a la tercera edad, termina fascinando a Ceroi quien se pregunta si él sería capaz de algo semejante. Acto seguido, lo vemos tomado imágenes de la rebelión de los Chalecos Amarillos en una suerte relación especular con su “personaje”. 

Que será del verano es una mezcla de documental found footage, narración epistolar y película de aventuras. Desde su película anterior, Una aventura simple (2017), se hablaba de las filiaciones con el cine de Mariano Llinas. Lo mismo puede decirse de su segundo largometraje, en su interés por lo exótico, lo extraordinario, y las narraciones superpuestas. El film agrega capa sobre capa. Capas de historias y capas de sentido. En una carta de su madre que Charles comparte, esta le reprocha su credulidad y le pide que no brinde su confianza a cualquiera que se le aparece. En un punto uno podría aplicar esa sentencia a la propia relación entre Ceroi y Charles, tanto porque este le brinda sus historias al realizador y a la vez porque este último no tiene más remedio que darlas por ciertas, o por lo menos no tiene forma de verificarlas, aunque la presencia de las imágenes serían supuestos testimonios. 

Y esto, en última instancia, también es aplicable al espectador con respecto al propio film al que podría tomar por una historia real o un artificio bien montado.¿Ceroi debería creerle a Charles? ¿El espectador debería creerle a Ceroi? ¿Es documental o ficción? ¿Estamos ante un Found Footage o un Falso Found Footage? ¿Y esto es importante realmente? ¿Importa que sea verdad si la historia es interesante? En cualquier caso, la historia de Charles lo es, sea verdadera o no. Ceroi le propone un juego a Charles y le propone un juego al espectador. Se trata al fin y al cabo, y este es quizás el tema principal del film,  del poder de las imágenes y el poder de las historias. 

QUÉ SERÁ DEL VERANO
De Ignacio Ceroi (Argentina, 2021, 85 minutos)

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