• Función 1: Sábado 20 de marzo | 21 h. | Espacio INCAA Cine Gaumont | Reservá tu entrada 
  • Función 2: Domingo 21 de marzo | 18.30 h. | Casa Brandon | Reservá tu entrada
  • Función 3: Martes 23 de marzo | 19.15 h. | Parque de la Estación – Aire Libre | Reservá tu entrada
  • Función online: Sábado 20 de marzo | 21 h. | Disponible por 72 hs. | Regístrate por única vez y accedé a las películas online para verlas a partir de su fecha de estreno. Mirá el instructivo.

A lo largo de su filmografía Marco Berger ha sido consistente con sus obsesiones: el deseo, lo prohibido, las relaciones de amistad y seducción entre varones, el magnetismo de los cuerpos y el goce de la mirada. Por eso su primera incursión en el documental, tras una prolífica carrera en el terreno de la ficción, se siente como una continuidad. Y en cualquier caso, la adscripción al documental de Gualeguaychú, el país del carnaval es por lo menos ambigua. Ya desde el inicio, un cartel nos advierte que algunas situaciones han sido ficcionalizadas. Cuántas y cuáles queda al criterio del espectador especularlo. El hecho de que algunos actores que ya aparecieron en films previos del director estén presentes aquí (supuestamente haciendo de sí mismos) podría o no dar alguna pista.

Marco Berger viaja a Gualeguaychú, sede del carnaval más popular y multitudinario del país para registrar parte del backstage del evento, apuntando a lo que esta celebración significa para algunos de los lugareños. El relato está centrado en dos amigos, Vilmar y Franco, quienes participan de la fiesta desde chicos y se preparan para ella a lo largo del año. La vida de este dúo parece girar en torno a esta celebración, tanto en lo que tiene de autoafirmación como de conflicto. Franco parece más integrado, mientras Vilmar tiene que pagar ciertas transgresiones (lo sacaron más de una vez borracho), con la negativa a que le den un traje para participar del desfile, lo cual es para él un verdadero padecimiento.

Berger, fiel a sus temas recurrentes, está menos interesado en el carnaval como tradición popular y más como celebración dionisíaca y liberación de los cuerpos donde todo vale. La cámara registra ese éxtasis de cuerpos masculinos, los vemos bailando en la playa, preparándose en los vestuarios o desfilando ante un público enardecido. Los registra también en su vida cotidiana, en sus casas, sus actividades que tienen que ver con el campo y sus momentos de ocio, de reuniones alrededor de la piscina, cuyas imágenes recuerdan un poco a las de Taekwondo, film que Berger codirigió junto a Martín Farina, quien aquí oficia de coguionista.

El homoerotismo está presente de manera constante en personajes que no son abiertamente gays y hasta alardean de sus conquistas femeninas, pero a la vez están todo el tiempo al borde: se tocan, se rozan, se abrazan, se muestran la pija alardeando del atributo, se tocan el culo en broma y se acusan en chiste de ser homosexuales. El chiste permite la transgresión y la risa posterior sanciona que ahí no pasó nada. Incluso en las peleas hay algo de tensión erótica. La cámara se obsesiona con esos cuerpos trabajados. Hay un constante muestrario de pieles afeitadas, bultos apretados, traseros firmes y abdominales como tablas de lavar. Un desfile que con el correr del relato puede volverse repetitivo y cansador, pero al fin y al cabo ¿de qué se trata el sentido de la fiesta sino del exceso?

GUALEGUAYCHÚ: EL PAÍS DEL CARNAVAL
De Marco Berger (Argentina, 2021. 78 minutos)

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