• Función 1: Lunes 22 de marzo | 21 h. | Multiplex Belgrano | Reservá tu entrada
  • Función 2: Jueves 25 de marzo | 16.16 h. | Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco – Aire Libre

El lugar común ubica a las palomas como la representación de la pureza, la bondad y la paz en el mundo, pero claro, se trata de palomas bancas, nada que ver con las oscuras colúmbidas (su nombre científico que procede del latín), que son una plaga en la Ciudad de Buenos Aires y pueblan las escabrosas escenas del crimen de varios asesinatos en 10 palomas, que les reserva el lugar de “bichos de mierda que comen cualquier cosa”, como afirma un personaje en el relato.

Y con cualquier cosa se refiere a los restos mutilados de diferentes miembros del poder judicial, en descomposición como institución y sus integrantes podridos aún antes de ser asesinados de manera cruenta.

10 palomas es la octava película de Tamae Garateguy -también presente en el Bafici con la tercera parte de la saga Upa!-, todo un récord en las siempre difíciles condiciones de producción en la Argentina, una carrera que en buena parte recorre los caminos de diferentes géneros, en especial del cine policial. Y 10 palomas es un  thriller, negro en todo el esplendor de su oscuridad, un relato centrado en la investigación que lleva adelante Félix (Guillermo Pfening), un atormentado policía detrás de un asesino/a serial que está eliminando a destacados miembros de la “familia judicial” (todos hombres), con una puesta en escena que incluye la amputación de sus penes reemplazados por palomas muertas, mientras otras vuelan sobre el cadáveres.

Felix investiga como puede junto a su compañero Bruno (Alberto Aja), tiene recurrentes dolores de cabeza, no puede dormir, juega como un libero sin acatar las reglas, tiene una jefa que lo presiona para resolver el caso (Nancy Dupláa) y desprecia al periodismo, que ya tituló a los asesinatos “El caso de las palomas”.

Todos los elementos del género están presentes, pero con una mirada particular, desde el buddy movie (buena química de la dupla Pfening-Ajaka, además del trabajo destacado de Guillermo Lemos como una posible homicida), pasando por los demonios del investigador -que tienen que ver con un trauma horrendo de su niñez-, hasta la ciudad como protagonista, una excelente apropiación de espacios conocidos que adquiere características ambiguas y hasta tenebrosas.

Y están las palomas, que remiten inevitablemente al cine de John Woo. Pero si en las películas del director hongkonés las aves tienen que ver con el cristianismo y la redención aun cuando la acción se trate de asesinatos despiadados, en 10 palomas Garateguy entiende que una muerte es apenas el prólogo de otra y que no hay salvación posible para el protagonista.

10 PALOMAS
De Tamae Garateguy (Argentina, 2021. 83 minutos)

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