• Función 1: Sábado 20 de marzo | 14.30 h. | Museo Larreta – Aire Libre | Reservá tu entrada 
  • Función 2: Martes 23 de marzo | 17 h. | Usina del Arte – Aire Libre | Reservá tu entrada
  • Función online: Sábado 20 de marzo | 15 h. | Disponible por 72 hs. | Regístrate por única vez y accedé a las películas online para verlas a partir de su fecha de estreno. Mirá el instructivo.

Estamos en un pueblito en Filipinas a principios de la década del 90. Paolo y sus amigos están transitando el camino de la pubertad. Todos viven con sus madres en casas de padres ausentes, sea porque están trabajando en otra ciudad u otro país o simplemente porque abandonaron el hogar. Son un poco nerds, bastante torpes y para nada populares. Su tiempo juntos transcurre entre juegos de Nintendo, jugar (mal) al básquet, masturbarse colectivamente y ser acosados por el matón del barrio. Todos sueñan con ser mayores, algo que asocian con ser ganadores y respetados. Paolo está enamorado de Shiara, la chica linda del colegio, y no se da cuenta de que a su vez él despierta la misma pasión en Mimaw, la hermana de uno de sus amigos, que los acompaña siempre y a quien Paolo, en un acto de torpeza típicamente puber, le dice que no están acostumbrados a verla como una chica. Ante este panorama se plantean dos actos que funcionan como ritos de pasaje a la adultez: El peregrinaje en grupo a la circuncisión practicada por un curandero de campo y la visita clandestina a un cementerio de noche donde Paolo además pretende impresionar a Shiara.

Nos encontramos ante un claro caso de Coming of Age, con influencias del cine de aventuras juveniles de los 80 como The Goonies y películas de amistad preadolescente como Cuenta conmigo. Nada extraño si se piensa en el revival que estas películas han tenido en los últimos años en cine y TV desde Super 8 a la serie “Stranger Things”. El asunto cambia cuando nos enteramos que el director es Raya Martin, baluarte del cine indie, número puesto en el Bafici y reconocido por un cine completamente diferente. No sabemos si se trata de una nueva veta en su carrera o apenas un desvío temporal, pero este relato ATP, luminoso en un sentido metafórico y literal (la brillante fotografía sigue un poco a sus referentes ochentosos) no es descollante pero no está nada mal tampoco. 

Varios de los elementos del cine juvenil de esta época están allí: las amistades preadolescentes, las familias quebradas, los bullies con remeras rockeras y las aventuras que rozan lo fantástico, en este caso incorporando mitos locales ya que en la visita al cementerio flota amenazante la leyenda de la Manananggal, criatura femenina de hábitos vampíricos. Todo está convulsionado en este pequeño pueblo en las afueras de Manila, frecuentes temblores y apagones que frustran las partidas de Nintendo y un volcán a punto de erupcionar al igual que las hormonas de nuestros protagonistas. 

En este contexto Raya Martin le agrega a este relato de influencia norteamericana un elemento típicamente local que es el de la circuncisión como rito de pasaje a la adultez. Una escena más o menos sutil, aunque no tan ATP, que recuerda a otra similar de Perfumed Nightmare (1977), un clásico del cine filipino (recientemente rescatado en MUBI, donde todavía puede verse) que da cuenta también de esta operación como una tradición dolorosa que sanciona el valor, la virilidad y la condición de hombre. Una costumbre y un mandato que sugieren que en algunos casos el Coming of Age puede ser más cruento y literal que salir a buscar niños desaparecidos y tesoros piratas.

DEATH OF NINTENDO
De Raya Martín (Filipinas/Estados Unidos, 2020, 98 minutos)

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