• Función 1: Lunes 22 de marzo | 19 h. | El Cultural San Martín 1 | Reservá tu entrada
  • Función 2: Miércoles 24 de marzo | 19 h. | Espacio Cultural Carlos Gardel | Reservá tu entrada
  • Función online: Lunes 22 de marzo | 19 h. | Disponible por 72 hs. | Regístrate por única vez y accedé a las películas online para verlas a partir de su fecha de estreno. *Mirá el instructivo

Quienes están familiarizados con la filmografía del chileno Cristián Sánchez saben de su gusto por la alegoría, los estados subjetivos vinculados con las prácticas del surrealismo, comunes en la obra de cineastas como Raúl Ruiz, pero también su predilección por las reflexiones sobre la representación pictórica. En casos como La hipótesis del cuadro robado (Ruiz, 1978), tenemos a dos narradores -coleccionista y documentalista- que intercambian ideas sobre un caso casi detectivesco de un pintor que parece haber escondido una obra en otras. La única manera de reconstruir esta hipótesis parece ser a través de los tableaux vivant (actores representando una pintura). Más allá de lo delirante de la historia que proponía Ruiz, este recurso parece volver de manera contundente en la obra de Sánchez, aunque los objetivos difieran sustancialmente.

La promesa del retorno, película que debería verse como complemento de Date una vuelta en el aire (del mismo realizador y también disponible en la programación del Bafici), propone una puesta en escena que se desarrolla casi en su totalidad en el marco del Museo Colonial ubicado en Santiago de Chile y que conserva una gran cantidad de obras pictóricas de la figura de San Francisco. Nuestra protagonista llega a este espacio movida por premoniciones (el encuentro de un libro de la Inmaculada concepción, el cordón de cinco nudos que identifica a Francisco, etc.). Pero en este caso, el contacto con las representaciones, no abren tanto un debate en torno a lo institucional del arte y sus espacios de exhibición, sino que tiene que ver con un puente para pensar aspectos más profundos vinculados con la relación entre la vida y la muerte o la implicancia de la idea de “vos mortem in mundo” (debes morir para el mundo).

De esta manera, se conjugan en el espacio del museo tableaux vivants de pinturas de estilo cuzqueño, personajes salidos de las obras que recorren el museo y que se entremezclan con la audiencia contemporánea, personal que trabaja en el museo realizando mantenimiento, pero operan también de guías a los visitantes. Este personal sin formación académica contrasta con los comentarios de los especialistas (alguno defensor del clasicismo, otro de la ruptura de estas obras cuzqueñas), y de alguna manera Sánchez subraya la idea según la cual hay más de una interpretación de las obras, más de una mirada que se conecta con ellas. Entre estos personajes reales y fantásticos se recortan las figuras de Tomás de Aquino, San Buenaventura y Duns Scotus, discutiendo sobre la relación entre la Razón y la Teología.

Por momentos se hace difícil seguir el hilo de las citas y encontrar el tono correcto para “leer” las metáforas que propone La promesa del retorno. Sin embargo, no debe desesperarnos eso como espectadores. Justamente, Sánchez apuesta por una narración que toma relatos que no están clausurados, más de una hipótesis puede elaborarse a partir de ellos. Además, si parte de la propuesta tiene que ver con dialogar con lo inexplicado, era de esperarse que el cineasta también mantenga parte de su proyecto como interrogante. Una experiencia cinematográfica más afín a las preguntas que a las respuestas.

LA PROMESA DEL RETORNO
De Cristián Sánchez (Chile, 2020, 70 minutos)

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