Estreno en salas.

Comienza como una especie de western selvático pero deriva en otra cosa. El silencio del cazador es una muestra más de lo que es un proyecto que se viene desarrollando en Misiones de crear allí un polo audiovisual, de donde también se inscribe otra sorpresa como Fantasma vuelve al pueblo. Lo cierto es que la historia dirigida por Martín Desalvo en Misiones hace que haya que prestar atención a lo que se está produciendo en esa provincia.

Ismael Guzmán (Pablo Echarri) es un guardaparque y básicamente se dedica a la protección de las especies animales. En el intrigante comienzo, unos cazadores furtivos deambulan por el monte y una patrulla que comanda Ismael los persigue, desde ese primer momento Martin Desalvo hace gala de un gran manejo de la puesta de escena con la cámara de Nicolás Trovato. El cazador es “El Polaco”, un personaje del pueblo que tiene una chacra pero que utiliza los parques nacionales para entrar y cazar. Por cierto, no es la primera vez que lo hace y no es la primera que es apercibido por los guardabosques. Ismael y el Polaco no se llevan nada bien y la tensión, ya desde ese primer encuentro, es palpable. El Polaco es un poco el mandamás de la zona, su padre le dio trabajo a buena parte del pueblo en la chacra y entre otros al padre de Ismael, que era paraguayo y pobre. Para sumar razones para que Ismael y Polaco se odien la mujer del guardabosque fue novia del polaco. Entre los modales prepotentes y de patrón de la tierra del colono y los celos de Ismael, es fácil darse cuenta de que el asunto no puede terminar bien. Hay una subtrama que es la de un tigre, puma o jaguar, que anda suelto en el monte matando ganado de los colones. A medida que avanza la película, el personaje de Guzmán empieza a tropezar con su futuro en la fuerza, con la prepotencia del Polaco que maneja a los poderes del pueblo y con la mujer que le pide que piense en ellos y que su vida en el pueblo se puede volver insoportable si insiste con hacer cumplir la ley y castigar al capanga del lugar.

En ese punto del relato, El silencio del cazador parece aquellos clásicos western en que el protagonista se enfrenta a todos. La vuelta de tuerca que va a hacer estallar todo entre los protagonistas es muy interesante -no vamos a adelantar nada-, una explosión de que la tensión del relato pedía a gritos. Alguien dijo que los mejores guiones son aquellos que ponen a los protagonistas ante la única posibilidad de agarrarse a tiros. Martín Desalvo es un director que vale la pena tener en cuenta y es el responsable de Unidad XV , una película sobre la famosa huida de dirigentes peronistas de una cárcel de Río Gallegos donde habían sido confinados por la revolución autodenominada “Libertadora”.

Todo en El silencio del cazador es preciso, el trabajo de Echarri debe ser de las mejores que ha hecho en cine y el resto del elenco también es muy sólido, todos le dan credibilidad a una película que cumple sobradamente con lo que promete.

EL SILENCIO DEL CAZADOR
El silencio del cazador. Argentina, 2019.
Dirección: Martín Desalvo. Intérpretes: Pablo Echarri, Alberto Ammann, Mora Recalde, César Bordón, María Mercedes Burgos, Cristian Salguero y Thiago Morinigio. Guion: Francisco Javier Kosterlitz. Fotografía: Nicolás Trovato. Música: Jorge Chikiar. Edición: Paula Rupolo. Sonido: Hernán Ruiz y Federico Esquerro. Dirección de arte: Daniela Podcaminsky. Producción: Pepe Salvia y Julieta Sánchez (Doménica Films). Distribuidora: Cinetren. Duración: 103 minutos.

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