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En uno de los tantos diálogos divertidos e ingeniosos de Mank, la última película de David Fincher, se ve al actor que interpreta al magnate Louis B Mayer explicándole a uno de sus guionistas que el secreto del negocio del cine es que las películas siempre serán propiedad de los estudios y que estos le venden a los espectadores la “ilusión”, porque las producciones siempre serán propiedad de las empresas que las producen. Si nos ponemos un poco cínicos lo primero que hay que decir es que el Snyder´s Cut de Justice League no es más que un gran cuento del tío que le permite a la Warner vendernos una vez más la película que ya vimos en 2017.

Pero el párrafo anterior encierra apenas parte de la verdad, así que trataremos de desentrañar un poco que hay detrás de todo eso y de las cuatro horas de la película que hizo Zack Snyder con materiales ya existentes, por decirlo de alguna forma.

Para los fans de las historietas que tenemos más de medio, siglo Superman y Batman son los dos superhéroes que valen. Estaba asentado que DC siempre fue superior a Marvel, aunque después descubrimos a la historieta europea y fuimos ganados por otra clase de materiales.

Con el paso de los años, DC y Marvel se movieron hacia el mundo del cine y ahí empezó otra pelea, que al comenzar el SXXI parecía que la situación estaba pareja, pero para 2019 Marvel ya le había sacado una amplia ventaja a su competidor gracias a tener alguien como el productor Kevin Fige, que organizó ese descomunal relato de 23 películas que configuran la fase 3 del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM).

Del otro lado los planes no eran tan concentrados y pese a que Warner tentó a Christopher Nolan para que, además de la trilogía sobre Batman se hiciera cargo de Superman que venía dando tropezones, pero tuvo que conformarse con que el director solo aceptara producir encargarle la dirección a su amigo Zack Snyder que rodó El Hombre de Acero (2013) y luego después Batman Vs Superman (2016). Son dos películas que se conectan entre sí, que se toman en serio a los personajes y que estaban pensadas para una obra de al menos cinco películas, pero el resultado en la taquilla de la segunda entrega puso en debate la tercera. Con los números en una mano y las críticas en la otra, los CEOs de Warner le pusieron a Snyder algunas exigencias: que fuera menos oscuro, menos solemne y con más humor. El realizador dijo que sí pero claramente filmó lo que tenía en la cabeza que era la reunión de La Liga de la Justicia, es decir Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Flash, Aquaman y algún personaje más de DC, todos en una misma aventura. Mientras el director y los ejecutivos debatían, los fans palpitaban la reunión de todos esos superhéroes, pero cuando estaba casi todo listo una desgracia personal, la muerte de la hija de Snyder, interrumpió todo el proyecto. Warner entonces contrató a Joss Whedon. Así el estudio tuvo su película más luminosa, más pop y menos solemne. Pero si bien el relato cumplía con los fans, a muchos les parecía apenas correcta y divertida. Ese estreno de 2017 no fue un gran suceso en las recaudaciones y pasó rápidamente al olvido.

Al mismo tiempo, desde lo profundo de las redes sociales empezó un rumor acerca de la existencia de “otra película” y el propio Snyder comenzó a jugar su propio juego diciendo que ese corte existía y que él estaba dispuesto a volver a trabajar sobre esos materiales.

De repente el Snyder cut (la versión de Snyder) se volvió un clamor en el mundo de los Fandom y en el año de la pandemia Warner empezó a ver que por ahí no estaba mal dar el ok para la película. Hicieron los números, el director resignó cobrar por ese trabajo y la empresa aportó 70 millones de dólares para que filmara lo que necesitaba, aunque comprometió a Snyder a no pasarse de ahí. Los actores se sumaron a la movida mientras surgieron acusaciones contra Whedon por maltratos y abusos en el manejo del elenco, particularmente con Ray Fisher (Cyborg), pero también con Gal Gadot (Mujer Maravilla), que se quejó de algunos planos muy al estilo de los programas de bailanta.

Así llegamos a 2021 y el vapuleado negocio audiovisual tuvo su primer éxito en una plataforma con Marvel, que presentó una serie que revolucionó el primer trimestre con “WandaVision”. En marzo el estudio anunció que estaba listo el Snyder cut de Justice League y la gran novedad es que no se iba a estrenar en cines y ahí empezó la presión de los fanáticos para saber dónde sería el lanzamiento, hasta que se supo que el socio de Warner sería nada menos que HBO Max. En realidad habrá un estreno en Imax, formato para el que fue filmada, en cctubre y por ahora solamente en los Estados Unidos. Ahora si, después de esta larga introducción, hablemos de la “nueva” Justice League.

Las cuatro horas de la nueva película son muy superiores a las pobretonas dos horas de la versión de Whedon. El relato arranca con el grito de muerte de Superman en la película anterior y de ahí vamos a Batman que sabe que se viene algo bravo y necesita reunir a todos los seres extraordinarios posibles de la Tierra, los metahumanos presentados fugazmente en Batman vs Superman. Así que con la ayuda de su Alfred (Jeremy Irons), Bruce Wayne ubica uno a uno a quienes formarán La Liga de la Justicia, empezando por Aquaman. Cada fichaje que realiza Wayne incluye la historia de cada uno de ellos y así es que se pasan las primeras dos horas de película y de paso Diana (la Mujer Maravilla), le explica a Bruce quién es el villano que viene y qué es lo que busca. La historia se parece bastante al de las piedras del guante de Thanos (es decir que la trama es similar a la de las películas de los vengadores de Marvel). Hay tres cajas ocultas en la Tierra que en tiempos inmemoriales llegaron y los tres grupos más poderosos se pusieron de acuerdo para ocultarlas luego de vencer a unos alienígenas feroces (bueno, la trama también se parece bastante a El señor de los anillos). Los atlantes y las amazonas ocultaron las suyas, mientras que los humanos se lo tomaron más a la ligera y enterraron la que les tocaba por ahí nomás. Así somos los terrícolas. Una vez que Batman reúne a todos, aparece la gran sorpresa que es que sin Superman no se puede ganar esa batalla, así que hay que revivir al Hombre de Acero. Resucitado Superman/Clark Kent, aparece otro problema que es que no se acuerda de nada, ni sabe quién, así que se agarra a las piñas con todos sus compañeros. Así se pasa la tercera hora y la última es toda para la pelea con los villanos.

Los malos son malos en serio, Dark Side mete miedo, Steppemwolf parece convencido de lo que está haciendo y además se explica que está un poco obligado a triunfar en esta invasión a la Tierra. Las peleas están muy bien, Ben Afleck es un Batman excelente y se recuperan Flash y Cyborg, que en la versión de Whedon no tienen la presencia necesaria.

La película tiene una nueva paleta de colores, nueva música y se toma su tiempo para contar la historia. Tiene todas las bondades del cine de Snyder y todas sus fallas. El director se toma en serio el universo DC, es solemne y filma ampulosamente. Hay un epílogo que deja abiertas posibilidades de por dónde iría la continuidad, 20 minutos en donde aparecen el Detective Marciano y el Joker en un diálogo picante con Batman.

Cuando estamos terminando estas líneas está candente el tema del Snyder Universe en Warner. La interna se picó y ya no es interna. Parece que es muy difícil que Snyder vuelva a la empresa para filmar la continuidad con la que amaga en el final de su corte. Pero como la incertidumbre es lo que manda en esta época, incluso para las corporaciones, es mejor no de definir nada con respecto al futuro y disfrutar si tienen ganas la reunión más espectacular que se haya hecho de héroes de DC. A nosotros nos gustó. ¿Y qué?

LA LIGA DE LA JUSTICIA DE ZACK SNYDER
Zack Snyder’s Justice League. Estados Unidos, 2021.
Dirección: Zack Snyder. Intérpretes: Ben Affleck, Gal Gadot, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Henry Cavill, Amy Adams, Joe Morton, Amber Heard, Jared Leto, J.K. Simmons, Connie Nielsen, Ciarán Hinds, Robin Wright, Diane Lane, Jesse Eisenberg, Joe Manganiello, Jeremy Irons, Willem Dafoe, Ryan Zheng, Ray Porter, David Thewlis, Billy Crudup, Lisa Loven. Guion: Chris Terrio. Música: Junkie XL. Fotografía: Fabian Wagner. Duración: 242 minutos.

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