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En 2015, con un film llamado La noche del Sr Lazarescu, que produjo cierto revuelo en el Festival de Cannes y ganó la sección Un Certain Regard, el resto del mundo (Argentina incluida) se enteró de algo que se llamaba la Nueva Ola Rumana. Su director, Cristi Puiu, ofrecía un retrato descarnado en forma de comedia negra del abandono que sufrían algunas personas caídas del sistema en la Rumania post-comunista. El éxito de Puiu fue uno de los factores que permitió que salgan a la arena internacional otros realizadores rumanos que hoy son consagrados como Corneliu Porumboiu (Bucarest 12:08) o Cristian Mungiu (4 meses, 3 semanas, 2 días).

De esa camada, Puiu se mostraba como uno de los más ambiciosos y desafiantes, desde lo formal, desde lo temático, y hasta por la duración de las películas que no baja de las dos horas y media. Ya con la anterior, Sieranevada (2016), venía levantando la apuesta, y Malmkrog es un paso adelante en esa misma dirección, con sus 200 minutos que constituyen un verdadero tour de force para el espectador, no solo por la extensión sino también por la variedad y profundidad de los temas tratados entre la política, la filosofía y la religión.

Basada en escritos del filósofo ruso Vladimir Solovyov, Malkrog está ambientada a principios del siglo XX en una mansión de Europa del Este, en la Transilvania hoy rumana pero entonces húngara, donde un aristócrata ruso recibe a un grupo de amigos para pasar una tertulia que incluye té, cena y amable discusión, que a veces puede ponerse intensa, sobre los más variados temas. Así, en larga sucesión, nuestros comensales discuten sobre la virtud, la necesidad o la tragedia de la guerra, sobre el heroísmo, los evangelios, la resurrección de Cristo, el futuro de Europa y la supremacía o no de la cultura europea, sobre el amor, la muerte, Dios, el Anticristo, el Bien y el Mal. Y en el interín se incluyen temas entonces contemporáneos como los conflictos internos de Rusia o la rebelión de los Boers en Sudáfrica.

La discusión, como decíamos, es amable aunque a veces se acalora, pero siempre en un marco de sofisticación, esgrima verbal, erudición y respeto al protocolo como corresponde a las clases ilustradas de la época (a un abismo de distancia de nuestras actuales clases dominantes, pero esa es otra cuestión). Estos aristócratas rusos se expresan en la más civilizada lengua francesa y uno de ellos se considera a sí mismo “franco-ruso” en medio de la polémica sobre si Rusia debe o no considerarse parte de Europa.

Esta descripción puede parecer intimidante, tanto por la duración como por el hecho de que todo transcurre en una sola locación con un puñado de personajes y donde lo fundamental son los extensos y complejos diálogos. Pero los temores de que el film de Puiu caiga dentro del insultante rótulo de “teatro filmado” son totalmente infundados. El realizador rumano hace una puesta compleja y rica en recursos. Largas tomas en movimiento, encuadres elaborados donde pasan varias cosas a la vez, tomas fijas descentradas donde el personaje que lleva la mayor parte del discurso no está en plano. El fuera de cuadro tiene un rol importante y varias cosas pasan en esa esfera, algunas intrigantes, otras amenazantes.

Por otro lado, mientras los personajes principales ocupan el centro de la escena, de fondo vemos un continuo movimiento de criados,, siempre en segundo plano hasta que pasan a protagonizar algunos breves momentos, haciendo aquí un comentario de clase que se extiende al lenguaje que ambos segmentos hablan (francés los amos, húngaro los criados). Puiu juega además con la temporalidad. Así, el relato está dividido en capítulos nombrados como el personaje que de algún protagoniza ese segmento (aunque en esto no es muy estricto). Estos capítulos parecen sucederse en un orden cronológico, hasta que algo de esa cronología se altera sin dejar las cosas muy claras. Sobre todo esto se ve en un capítulo con final abrupto e inesperado.

Malmkrog es una película demandante. Puiu le exige a sus espectadores paciencia, atención y una disposición abierta. A cambio ofrece, si uno está dispuesto a entrar en la propuesta, una experiencia diferente y fascinante. A veces se dice de un autor que no hace concesiones. Esto que parece un lugar común, en el caso de Cristi Puiu suena bastante acertado. Un realizador que sabe y que hace lo que quiere.

MALMKROG
Malmkrog. Rumania / Serbia, 2020.
Dirección: Cristi Puiu. Elenco: Agathe Bosch, Ugo Broussot, Marina Palii, Diana Sakalauskaité, Frédéric Schulz-Richard, István Teglas. Guión: Cristi Puiu, sobre un libro de Vladimir Solovyov. Fotografía: Tudor Vladimir Panduru. Montaje: Dragos Apetri, Andrei Iancu, Bogdan Zarnoianu. Producción: Anca Puiu. Producción Ejecutiva: Andreas Roald, Jamal Zeinal Zade. Duración 200 minutos.

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