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Nicolás es uno de los tantos jóvenes argentinos que es carne del servicio penitenciario. En el comienzo es la voz de Nicolás la que nos cuenta su derrotero desde niño por los distintos institutos de menores, una historia similar a la de muchos que nacieron, como él, fuera del sistema. La historia de él es una historia de marginación, crímenes de poca importancia y de violencia callejera e institucional.

En 2016 Nicolás fue transferido al instituto penitenciario para jóvenes adultos Araoz Alfaro, que en principio era como una especie de última parada ya que la fama de ese lugar de detención no era, según sabía Nicolás, la mejor. Sin embargo el joven encontró ahí un clima diferente al que esperaba, se hizo amigo de Omar y otros internos que participaban de una actividad que los unía, que los separaba del resto de los encausados y terminó ayudándolo a afrontar de una manera distinta la vida. Lo que muestra es una parte apenas de un plan de talleres de cine que se están llevando a cabo en distintos institutos de este tipo, en un esfuerzo de darles una salida a jóvenes que según enseña la experiencia y confirman las estadísticas, pasan por estos lugares para perfeccionarse en el delito o para aumentar su marginación, es decir que el sistema penitenciario está lejos de cumplir con lo que dice la Constitución Nacional.

Nico, Omar y el resto del grupo se filman contando sus historias, escriben guiones entre todos y realizan las películas allí adentro. Además de esa actividad, el grupo ve películas y se reúnen a discutirlas. El documental muestra como Osvaldo Bayer se acercó en su momento al instituto para charlar con ellos sobre La patagonia rebelde y las consecuencias que derivaron de la escritura de los libros y la realización de aquel relato sobre la represión brutal en la Patagonia a principio del SXX. Bayer les dejó sus experiencias en el exilio y su vida como escritor, pero no fue Bayer el único que se acercó a este taller y a otros que se realizan en diferentes intituciones. Directores, músicos, guionistas y diferentes referentes de la cultura pasaron por allí.

El documental dirigido por Fabio Zurita es un registro esperanzado acerca de la experiencia de esos talleres de cine, haciendo centro en uno de sus participantes, mostrando que no todo tiene obligadamente que salir mal y que los programas que funcionan en el sistema penitenciario para jóvenes adultos puede salvar a alguien de una vida de marginación y delito.

CHETO CHETO
Cheto cheto. Argentina, 2021.
Dirección y guion: Fabio Zurita. Dirección de fotografía: Martín Frías. Música original: Fernando Monteleone. Poesía: Santiago Montoya. Con la participación de Osvaldo Bayer. Voz en off: Nicolás Raposso. Voz en off en el poema de Nicolás Raposso “Sueños rotos”: Eduardo Blanco. Músico invitado: Pablo Rodríguez (Flauta).Montajista: Emiliano Serra. Diseño Gráfico: Hernán López. Duración: 77 minutos.

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