El cine de acción, gángsters y policiales tiene larga data en Japón. La imaginación y reinvención de estos géneros tan familiares para la cinefilia occidental nos propone cercanía y distancia. Para sacudir la quietud del encierro, una dosis de emoción al mejor estilo Yakuza.

El vagabundo de Tokyo / Tokyo Drifter / 東京流れ者, de Seijun Suzuki (1966)
Una mixtura del más puro género noir-japonés y recursos visuales experimentales. Seijun Suzuki elige el cuento callejero de un asesino a sueldo buscado para plantear todos los lugares comunes del cine de gángster y reírse de ellos hasta que no quede nada. Hubo que esperar hasta entrados los años 2000’s para que Jim Jarmusch, Takeshi Kitano y Wong Kar-wai hablen de Suzuki en entrevistas y empiece una suerte de reconocimiento mundial a su filmografía.
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Batallas sin honor ni humanidad / Battles Without Honor And Humanity / Jingi naki tatakai / 仁義なき戦い, de Kinji Fukasaku (1973)
Kinji Fukasaku, conocido por Battle Royale (2000), nos trae la titánica pentalogía que va a marcar el comienzo del cine yakuza moderno. Este film de 1973 tuvo serie televisiva e incluso dos remakes. Batallas sin honor ni humanidad comienza con la salida de la cárcel de un jefe Yakuza que vuelve “al campo” a ver cómo está todo desde que fue sentenciado, afortunadamente para el espectador nada está como lo dejó. Hiroshima, la crisis socioeconómica en la vida portuaria japonesa, abandono, todo está referenciado aquí. Desde Takeshi Kitano hasta John Woo la vieron y son fanáticos.
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Cuento de una mujer Yakuza / Female Yakuza Tale: Inquisition and Torture / Yasagure anego den: sôkatsu rinchi, de Teruo Ishii (1973)
Del estallido de géneros y subgéneros que disparó Japón en los 70’s Female Yakuza Tale parece reunir todas las novedades, rupturas y cualidades: elementos exploitation, protagonista mujer y cantante pop (Ike Reiko), psicodelia, nudismo y otras yerbas. Otra de las películas que sirvieron de inspiración anónima a la filmografía de Quentin Tarantino.
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Onimasa: A Japanese Godfather / Onimasa – Kiryûin Hanako no shôgai / 鬼龍院花子の生涯, de Hideo Gosha (1982)
Tal vez una de las películas ineludibles para ver los derroteros del cine yakuza en los 80’s. Además de acción frenética mezclada con intriga, una característica de este cine es una profunda reflexión sobre el mundo de posguerra y la pervivencia de las tradiciones en el Japón moderno. Onimasa condensa eso y más: desde el punto de vista de la hija adoptiva de un Yakuza que reniega de su posición, la historia da cuenta del drama más fino que pudo concebir éste género.
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Dead or Alive: Hanzaisha / 犯罪者, de Takashi Miike (1999)
Del archifamoso Takashi Miike. Este policial no solo nos brinda los sobresaltos que podemos esperar en un policial con su impronta personal, por es momentos centrada y severa en las historias personales. Irreverente, satírica y extrema; también es una invitación a ver “desde dentro” las relaciones Japón – China en los años 90.
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