Disponible en Netflix.

Todo arranca de una manera que parece bastante transitada. En una pequeña ciudad se producen una serie de desapariciones de niños que tiene en vilo a la comunidad y a la policía, no solo por el hecho en sí sino también porque estas remiten a otras desapariciones de hace unos años y que tienen al presunto culpable ya apresado en aquella oportunidad. El detective a cargo del caso está además en un pésimo momento personal. Su mujer le fue infiel recientemente, algo que ni él ni el hijo adolescente de ambos pueden perdonarle, convirtiendo la casa en que los tres habitan en un escenario de constante tensión y conflictos. En medio de esa situación y ese clima, empiezan a ocurrir extraños fenómenos en la casa que sugieren que algo o alguien los observa y los acosa con pequeñas señales que parecen avisos cada vez más preocupantes. El origen de los episodios no está claro y hasta podría pensarse en algo del orden de lo sobrenatural.

Hasta aquí una descripción del primer tramo de Te veo. Nos encontramos en apariencia ante un thriller narrado con eficacia pero sin demasiadas novedades, salvo quizás por la confluencia de estas dos líneas: la búsqueda de los niños desaparecidos por un lado y los fenómenos que acechan a esta familia en crisis por el otro. Se podría sospechar que ambas cuestiones están relacionadas de algún modo pero aún sin saber cómo. Pero poco antes de promediar la película algo interesante sucede, cambia el punto de vista, se introduce un nuevo elemento hasta el momento ausente de la trama y este resignifica todo lo que vimos hasta ahora. La historia vuelve a contarse y todas las escenas, e incluso momentos que parecían triviales o hasta forzados, encuentran una razón y adquieren un nuevo sentido.

No conviene revelar mucho ya que buena parte de la experiencia depende de ello. Solo decir que el guión de Devon Graye es inteligente y original e, incluso cuando parece estar yendo por un terreno predecible, es capaz de desafiar las expectativas y suposiciones con nuevos giros y nuevas sorpresas que no parecen forzadas. Y si se trata de trucos, estos están ejecutados de una manera lo suficientemente hábil como para que las piezas del rompecabezas vayan cayendo como naturalmente y cada tanto, cuando se cree saber dónde va a caer la próxima, dispararse para otro lado. Es notable además el hecho de que este es el primer guión filmado de Gaye, quien hasta ahora era más conocido como actor, aunque otro de sus guiones, llamado Allison Adams, figura en “The Black List”, una competencia anual de guiones no producidos, como uno de los más populares de 2016.

El director inglés Adam Randall, quien dirigió el thriller de ciencia ficción iBoy (también disponible en Netflix), en su tercer largometraje y primero en Estados Unidos, aporta una puesta sobria y oscura, una hábil dosificación de la información, el manejo de más de un registro (por momentos se incluyen escenas narradas a través de supuesto Found Footage) y una tensión siempre sostenida. Y también acompaña un elenco sólido, donde más de un personaje guarda algún secreto o revela aristas ocultas y complejidades psicológicas por detrás de lo evidente.

Las vueltas de tuerca y los giros de guión supuestamente imprevistos son algo frecuente en un género como el thriller policial donde el abuso de un recurso que debería ser inesperado termina siendo parte de un paquete predecible y, en algunos casos, convirtiéndose en un chiste que agota la paciencia. Por suerte no es para nada el caso Te veo, una muestra de thriller inteligente que atrapa y sorprende.

TE VEO
I See You. Estados Unidos. 2019.
Dirección: Adam Randall. Elenco: Helen Hunt, Jon Tenney, Judah Lewis, Owen Teague, Libe Barer, Gregory Alan Williams. Guión: Devon Graye. Fotografía: Philipp Blaubach. Música: William Arcane. Montaje: Jeffrey J. Castelluccio. Dirección de Arte: Geza Kassai. Diseño de Producción: Carmen Navis. Producción: Matt Waldeck. Duración: 95 minutos.

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