En el Ficic 10, la Competencia Internacional de Largometrajes tiene grandes títulos. Hoy viernes 30 Rio Turbio y Un cuerpo estalló en mil pedazos campean cabeza a cabeza. El encuentro de estas películas marca una manera de pensar el arte contemporáneo a través del cine, una delgada línea (un relato a voces) que conecta la experiencia y el acontecer del pasado en un tiempo presente.

Río Turbio, de Tatiana Mazú González. Argentina, 2020.
Antes Muerto Cine nos trae una propuesta plenamente celebrable, de principio a fin por su inteligencia, diligencia y belleza. Instalación de múltiples dispositivos y formatos en contacto. En choque confluyen en imagen y sonido que se contraen con tensión, logro de un destacable trabajo de edición.

La manufactura documental y experimental convoca testimonios, voces misteriosas y ruidos que viajan con el viento. Cuelgan de los infinitos tendidos eléctricos patagónicos señales que nacen en el pasado y que marcan pulsos invisibles en el presente.

Rio Turbio delimita su contorno como ciudad-máquina, el relato construye una mitológica relación entre las mujeres del pueblo y la mina. Una entidad con voz femenina somete a los hombres engulléndolos en la entraña de la montaña. Las mujeres de Río Turbio construyen una entelequia territorial colectiva para dar batalla a la artificial y maniquea voz femenina de la mina.

Un cuerpo estalló en mil pedazos, de Martín Sappia. Argentina, 2020.
Esta película puede pensarse como un esfuerzo de rememoración, como tal el ejercicio de recolección de testimonio (orales, escritos, visuales, sonoros) se despliega como una colección de tesoros. Quizás sea más intuitivo pensar en una bitácora, ya que lo escrito tiene gran protagonismo. Cartas y postales, dispositivos de la memoria casi extintos, las entradas de esta bitácora nos hablan de Bonino.

Es tanto y tan complejo reconstruir la historia de una persona, más aún cuando se habla de alguien por demás singular. Bonino como organismo vivo en la cinta prolifera, se disemina construyendo una membrana. El enigma de su persona es el enigma de su arte, la verdadera y definitiva performance, aquella que acontece una y otra vez en el relato de quienes lo recuerdan.

Un relato y testimonio que podía extinguirse definitivamente, pero no, la reconstrucción de los gestos, el tono, el peso, el tiempo y el lenguaje se mezclan en un ser salvaje.

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