Estreno en Netflix.

Desde los primeros desesperantes minutos de la historia, Oxígeno no deja de provocar inquietud en el espectador. Elizabeth se despierta dentro de una cápsula de “crío-medicina”. La mujer no sabe cómo fue a parar ahí pero lo que tiene claro es que le quedan apenas un 30 por ciento de oxígeno. La computadora le responde las distintas dudas que la mujer plantea pero siempre falta algo de información, sin embargo Elizabeth es inteligente y a partir de algo de la información que recava puede ir configurando la situación pero siempre hasta un límite donde claramente la computadora no está programada para ayudarla. Pero en un momento la protagonista logra conectarse con el exterior, la comunicación no son perfecta pero al menos va logrando enterarse un poco más sobre el lugar donde se encuentra.

A medida que avanza en el conocimiento de la situación queda claro de que Oxígeno se asienta en una distopía futurista. Elizabeth (gran trabajo de Melanie Laurent) va sacando como si fueran las capas de una cebolla la información que la cápsula donde se despertó le ocultó desde el comienzo y ese recurso es el que mantiene la tensión y el interés del relato.

Alexandre Aja (Infierno en la tormenta, Piraña, Espejos siniestros) dirige con buen pulso y mantiene la tensión durante la hora cuarenta que dura esta película que se vuelve cada vez más oscura y pesimista. Un plato fuerte para los que les gusta la ciencia ficción

OXÍGENO
Oxygène. Francia / Estados Unidos, 2021.
Dirección: Alexandre Aja. Intérpretes: Mélanie Laurent, Malik Zidi y la voz de Mathieu Amalric. Guion: Christie LeBlanc. Fotografía: Maxime Alexandre. Edición: Stéphane Roche. Música: Rob. Duración: 101 minutos.

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