La imposibilidad del amor o el desamor y los fracasos de las parejas no son temas novedosos para la literatura o el cine, pero la manera en que se desarrollan estos tópicos en las narraciones dice mucho respecto de las expectativas sociales que tenemos del amor en un momento determinado de la Historia. Hay dos aspectos en los que nos podríamos enfocar para no perdernos en esta maraña afectiva: como es presentado el amor en términos de posibilidad, es decir, ¿es posible o imposible una vida en común en los tiempos que corren? Y, por otro lado, ¿cuál es la causa de un eventual desamor? Tomando en cuenta estas dos dimensiones veremos que lo que diferencia ciertas películas contemporáneas de sus antecesoras es que la infidelidad deja de ser un motivo de peso para terminar una relación, o por lo menos no es el motivo principal, y la idea de amor es representada como incompatible con un proyecto de a dos.

Tomando en cuenta estas problemáticas, las nominadas son: Historia de un matrimonio (2019), La La Land (2016), Antes del anochecer (2013), Blue Valentine (2010) y Secreto en la montaña (2005). Por cuestiones estratégicas empecemos por la más reciente.

Historia de un matrimonio / Marriage Story, de Noah Baumbach (Estados Unidos, 2019). Con Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Azhy Robertson, Alan Alda.
La multipremiada película de Noah Baumbach fue considerada por muchos como la mejor película del año. Haciendo una síntesis grosera, el relato transita la recta final de una pareja de varios años en donde el conflicto no gira tanto en función de un desamor o la existencia de un tercero (hay una infidelidad pero no es determinante de la separación), sino que se centra en la imposibilidad de un proyecto en común. Lo que está sobre la mesa de discusión es el estatuto que la mujer tiene en la relación y su hartazgo de estar “atrapada” en el sueño del otro. Este motivo es lo que la ubica como una película generacional que ancla en la experiencia y la empatía de cierta franja de público. Y por este mismo motivo, las generaciones más jóvenes no lograron entender de qué se trataba realmente.

La La Land, de Damien Chazelle (Estados Unidos, 2016). Con Ryan Gosling, Emma Stone, J.K. Simmons, John Legend y Rosemarie De Witt.
Mucho se ha dicho sobre esta película de Damien Chazelle y varias anécdotas giran alrededor de ella. Es común incluso encontrar videos en YouTube que te muestran o explican las referencias cinematográficas relacionadas con el musical o incluso videos que te “explican” el cierre. Por supuesto, la película no haría aparición en esta lista si no fuera por el final. Durante el transcurso de la historia asistimos a la vida en común de una pareja joven que pasa por diversos obstáculos relacionados con sus proyectos personales y con la manera en que estos alteran esa vida en común. Finalmente, lo que parecería suceder es que la historia nos da dos respuestas. O bien no se puede tener un proyecto de a dos si alguno de ellos no cede en sus planes individuales (ser pianista de jazz, ser una actriz) o, por el contrario, podrían haber triunfado como pareja si se lo hubieran propuesto. Esto es lo que en definitiva muestra la “ucronía” final como una suerte de coda.

Antes del anochecer / Before Midnight, de Richard Linklater (Estados Unidos, 2013). Con Julie Delpy y Ethan Hawke.
Sabemos que con esta película Richard Linklater cierre la trilogía compuesta por Antes del amanecer (1995) y Antes del atardecer (2004). De alguna manera, esta triada podría haber sido realizada a la manera de Boyhood (2014) pero podríamos decir que tiene el mismo efecto. Vemos envejecer a Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) en cada entrega y esto le da ciertamente un peso afectivo indispensable en el verosímil que construye. En principio parece una historia de amor increíble, y de hecho lo es. El milagro del reencuentro luego de una década en Antes del atardecer impone una idea del amor que puede subsistir cualquier adversidad. Pero en Antes del anochecer vemos a una pareja desgastada que parece haber olvidado el milagro del azar de sus dos predecesoras. La película es genial pero pone en jaque la idea de que un milagro pueda ser eterno.

Blue Valentine, de Derek Cianfrance (2010). Con Ryan Gosling, Michelle Williams.   
En esta película de Derek Cianfrance, encontramos también a Ryan Gosling que a esta altura parecer ser el rostro del amor contemporáneo. En esta historia tenemos a Cindy y Dean que parecen estar atravesando cierto desgaste. Pero aquí hay un desequilibrio. Mientras que Dean quiere darlo todo por Cindy (adoptó a su hija, quiere estar pendiente de ellas, etc.), Cindy está harta. ¿Por qué? Bueno, el problema es que Dean solo está interesado en ser esposo y padre. Tiene talento –lo vemos agarrar la guitarra y cantar maravillosamente mientras que ella canta como un perro- pero su deseo está depositado en Cindy; lo demás es irrelevante. Él le pregunta haciendo referencia al matrimonio: “pero ¿no era para siempre?”. Evidentemente no.

Secreto en la montaña / Brokeback Mountain, de Ang Lee (2005). Con Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Anne Hathaway, Michelle Williams, Randy Quaid.
Finalmente llegamos a esta genialidad de Ang Lee basada en un relato breve de Annie Proulx. Aunque la recepción de la crítica se centró más que nada en el hecho de que se trataba de una de las primeras historias románticas de Hollywood basadas en una relación homosexual, lo cierto es que, a la distancia, Secreto en la montaña se perfila como una narración que sobrepasa ese dato. Por supuesto, la identidad sexual de los protagonistas abre otras lecturas que se retroalimentan al ser emplazadas en la década del 60. Uno cae un poco en la idea de que esa historia en otro contexto (contemporáneo) tendría otro desenlace o simplemente sería otra historia. Pero perfectamente ese amor podría anclarse en una relación heterosexual y hubiera tenido igual destino. Porque antes que nada se trata de la imposibilidad de realizar un proyecto de vida amorosa por las imposiciones sociales y ya sabemos que la condena homosexual no es la única normativa social.

Lo cierto es que a modo de síntesis, Secreto en la montaña va a contrapelo de las otras cuatro mencionadas. En Historia de un matrimonio, La La Land, Antes del anochecer y Blue Valentine hay un “juntos” que no necesariamente es un “nosotros” pero en el film de Ang Lee hay un “nosotros” imponente y sublime que no logra convertirse en un “juntos”.

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