Estreno en salas y en Cine.ar.

La ópera prima de Alex Piperno (aquí la entrevista con el director) pertenece a parte de una tradición de las narrativas uruguayas que van de Felisberto Hernández a Las olas de Adrián Biniez, pasando por Mario Levrero, Juan Carlos Onetti o Whisky de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll. La película tiene una impronta de comedia surrealista, un clima leve de enrarecimiento y un tono calmo para transitar esa extrañeza. Y también uno de los temas más problemáticos del presente de su país: la soledad de adolescentes y jóvenes.

En una aldea pequeña en Asia Oriental, un grupo de hombres intuyen que dentro de una casilla perdida en el campo ocurre un fenómeno extrasensorial. Hay vibraciones, sonidos extraños, y por eso deciden custodiarla. A miles de kilómetros, Chico trabaja en un crucero que navega por la Patagonia, limpiando las ventanas y la cubierta. A pesar de vivir en la nave, sus jefes registran muchas ausencias y sus compañeros lo buscan, pero muchas veces no lo encuentran.

Una mujer joven ingresa a su departamento por la noche, un hombre la espía sin que ella siquiera lo intuya. En otra noche lo ve pasar y huir corriendo, pero no lo encuentra ni siquiera con la ayuda de su vecino, que revisa todo el departamento.

Chico encontró una puerta dentro del barco que se convierte en una suerte de portal en el espacio. A través del mismo puede ingresar al departamento de la joven, una y otra vez. Con extraña naturalidad ella se acostumbrará a su presencia primero y a su compañía después. La película es el relato amable de cómo se construye la relación entre ambos y con la vida fastuosa dentro del crucero, siempre a través del ida y vuelta a través de esa puerta-portal.

Mientras esto ocurre, en la lejana aldea, después de rituales y convocatorias a sabios para saber que hay dentro de aquella casilla, un hombre decide no prestar atención a las prevenciones, abre la puerta y la atraviesa.

Chico ventana también quisiera tener un submarino es una comedia de tono amable, que propone una poética cotidiana, la de los sueños de los comunes. Sueños de Chico, la chica y los aldeanos, que se contraponen, tal vez, a los sueños opulentos de los pasajeros del barco. Es una poética que carece de toda estridencia, similar a la que propone gran parte del cine joven uruguayo. En ese recorrido hacia un final potente todo es abierto, bello y sencillo.

Reseña publicada en oportunidad de la cobertura de la 35° edición del Festival de Mar del Plata (2020).

CHICO VENTANA TAMBIÉN QUISIERA TENER UN SUBMARINO
Chico ventana también quisiera tener un submarino. Uruguay / Argentina / Brasil / Países Bajos / Filipinas, 2020.
Guion, dirección y producción: Alex Piperno. Elenco: Daniel Quiroga, Inés Bortagaray y Noli Tobol. Fotografía: Manuel Rebella. Edición: Alex Piperno, Alejo Santos y Karen Akerman. Sonido: Pablo Lamar y Lucas Larriera. Dirección de arte: Daniela Calcagno. Duración: 85 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here