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Rusia, y antes la Unión Soviética, no han tenido una gran tradición de cine de terror. Sí la tienen de ciencia ficción, tanto en literatura como en cine, pero en cuanto a cine fantástico y de terror, uno puede apenas reunir un puñado de exponentes. Lo sobrenatural no estaba bien visto en los tiempos del Realismo Socialista, salvo para los cuentos infantiles, y la estela de esta sospecha parece haber perdurado más allá de la caída de la URSS. Sin embargo los tiempos cambian como también las tendencias, y así como la tradición de ciencia ficción continúa vigente hasta estos tiempos donde hasta hemos podido ver este mismo año estrenos locales de películas como Invasión: el fin de los tiempos (2020) o Sputnik (2020) que mezcla la ciencia ficción con elementos de terror, algunos realizadores rusos se le animan al terror puro. Es el caso de Ivan Minin que hace su debut con La leyenda de la viuda.

El film comienza con un fragmento en forma de documental televisivo acerca de una leyenda que tiene aterrorizados a los habitantes de una zona de densos bosques al norte de San Petersburgo: la leyenda de la viuda, una mujer que mató a su marido y fue ejecutada por los habitantes de su aldea, quienes le rompieron las piernas y arrojaron a un pozo en medio del bosque. La leyenda es antigua aunque no tanto, desde “antes de la guerra” menciona más tarde un personaje, pero desde hace algunas décadas se producen desapariciones misteriosas en el bosque cuyos asustados lugareños le atribuyen a la venganza de la viuda. En esta introducción vemos entrevistas a los pobladores de la zona que manifiestan su reticencia a meterse en el bosque y un informe acerca de un grupo de rescatistas que se dedica a buscar personas extraviadas, con una periodista haciendo reportajes y copetes in situ.

Esto sitúa de entrada al film en el terreno del Falso Found Footage, un recurso narrativo que desde el principio del milenio viene siendo utilizado con frecuencia, sobre todo en el cine de terror, y que a pesar de que viene dando muestras de saturación o agotamiento, cada tanto da alguna muestra de que se puede hacer algo interesante con él (véase nuestro Top 5 de Falso Found Footage de los últimos 10 años). No sería el caso de La leyenda de la viuda, que puede ser usada como ejemplo por quienes pregonan su vejez prematura, ya que usa todos los lugares comunes de la manera más plana y previsible.

A poco de acabado el informe, la periodista acompaña al grupo de rescatistas en la búsqueda de un adolescente extraviado. El grupo sale a bordo de una camioneta Van rumbo al medio de la espesura y se va a encontrar con la confirmación de todos los temores locales. Allí vemos que el film no es capaz de sostener el recurso que plantea desde el principio. La periodista documenta la misión con su cámara que, como es de rigor, va acompañando a los rescatistas en cada movimiento. Pero el relato va alternando entre las imágenes que filman los protagonistas y una cámara “objetiva” que se sale del formato Found Footage, con lo cual resulta en un híbrido insatisfactorio entre el falso documental y el relato convencional que no conforma ni convence y anula gran parte del efecto de inmersión e identificación que el formato proponía.

Aún a pesar de esta reticencia a jugar por completo con las reglas del formato, la opera prima de Minin se deja influenciar o rinde homenaje (elija la opción que más le convenza) por The Blair Witch Project (1999), el film que dio el puntapié inicial a la tendencia, y del cual toma una premisa argumental muy similar, trata de replicar atmósferas y presenta imágenes que parecen un intento de reproducción: corridas por el bosque en medio del pánico, amuletos e inscripciones con las que los protagonistas se topan de repente, una cabaña abandonada en el medio de la nada y hasta una de las víctimas en una suerte de trance arrinconada de espaldas contra una esquina de la casa (pensémosla como un guiño).

Por supuesto, el efecto de aquel referente es imposible de reproducir, y Minin tiene que conformarse con ir sugiriendo la idea de inexorable encerrona, el clima de desconfianza entre los protagonistas y unos pocos sustos no muy efectivos. Un saldo modesto en una propuesta que se queda a mitad de camino.

Reseña publicada en oportunidad del estreno en salas el 11/03/2020.

LA LEYENDA DE LA VIUDA
Vdova. Rusia, 2020.
Dirección: Ivan Minin. Elenco: Viktotiya Potemina, Anastasiia Gribova, Margarita Bychkova, Ilya Agapov, Aleksey Aniskin, Konstantin Nesterenko, Oleg Chugunov. Guión: Natalya Dubovaya, Ivan Kapitonov, Ivan Minin. Fotografía. Maksim Mikhanyuk. Música: Maksim Mikhanyuk. Producción: Ivan Kapitonov, Svyatoslav Podgaevskiy, Vadim Vereshchagin, Aleksandr Yemelyanov. Producción Ejecutiva: Inna Lepetikova. Diseño de Producción: Andrey Budykin. Duración: 80 minutos.

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